domingo, 30 de septiembre de 2018

EL MANIFIESTO COMUNISTA

Siempre me ha gustado hablar de política con mis amigos, sobre todo con Marcos y Mario. Aunque últimamente lo hagamos menos por coincidir con menor frecuencia, una de las frases que más recuerdo de esas tertulias es la que Mario nos suelta en cuanto la conversación comienza a enrocarse debido al posicionamiento que adoptamos, muy ligado a la ideología de cada uno. Es por ello que en esas situaciones Mario nos suele achacar a Marcos y a mí que somos los comunistas que conoce que mejor adaptados estamos al capitalismo. Argumento que por otro lado a mí siempre me ha parecido muy gracioso, como lo suele ser Mario en conversaciones distendidas, en las que saca su particular humor ácido.

Naturalmente nos tacha de comunistas en las épocas actuales, en la que los partidos denominados comunistas abogan por la aplicación de políticas socialdemócratas, una vez que la casi totalidad de los partidos europeos de apelativo socialista han abrazado el denominado socialismo liberal o socioliberalismo, en lo que supone una continua derechización de la sociedad, gracias a la gran influencia que la corrientes neoliberales están ejerciendo en gran medida sobre los denominados países occidentales, y en menor medida sobre el resto, todo ello “patrocinado” por el gran beneficiado de la imposición esas políticas liberales, basadas en el principio fundamental de la autorregulación del mercado, que es el capital.

Pero el comunismo como tal nace en contraposición al capitalismo. Y así, cuando nace el Partido Comunista en España en 1921, a raíz de una escisión del PSOE, se declaró como partido de ideología marxista-leninista, en contraposición al PSOE que había adoptado una ideología socialdemócrata. Es a partir de 1972 cuando se declara eurocomunista, rechazando así el modelo desarrollado en la Unión Soviética, y siguiendo los pasos de otros partidos comunistas europeos. Ya en 1986, se integra en la coalición Izquierda Unida, creada a partir de las movilizaciones para pedir la salida de España de la OTAN a través del voto en el referéndum del 12 de Marzo de 1986. Dicha coalición se declaró de ideología socialdemócrata, y eso que el PCE aportaba el 80% de los militantes.

Y es que el comunismo es una ideología que cumple ya 170 años, aunque fue readpatado hace casi un siglo por Vladímir Lenin para poderlo poner en marcha en un país agrario como era la Rusia de principios del siglo XX, para posteriormente ser interpretado y distorsionado por Iósif Stalin.

Esta ideología como tal se basa en el Manifiesto Comunista que publicaron los alemanes Karl Marx y Friedrich Engels en 1848. Dicho manifiesto no es más que la declaración de principios de la Liga Comunista, una organización revolucionaria con sede en Londres y formada por distintas delegaciones internacionales que fue liderada el propio Marx, que bajo el lema de “¡Proletarios de todos los países, uníos!” abogaba por la emancipación de la clase obrera.

Desde su primera publicación en alemán en 1848, el Manifiesto Comunista, es considerado el texto sagrado del comunismo. Se compone de unas 12000 palabras, (unas 23 páginas) siendo su brevedad una de sus principales virtudes, ya que un largo y complejo ensayo filosófico no hubiera atraído al obrero al que iba dirigido. Desarrolla las ideas de que la humanidad se divide en dos clases antagónicas que son la burguesía y el proletariado, de que los comunistas son parte del proletariado, de que los distintos socialismos existentes son el reaccionario, el burgués o conservador y el crítico-utópico; y de que los partidos comunistas se situarán de parte de los partidos más progresistas y en contra de los más reaccionarios y conservadores, sin perder por ello su independencia programática y organizativa, apoyando cualquier movimiento revolucionario que se plantee contra el régimen social y político imperante. Sus principales objetivos serían la abolición de la propiedad de la tierra y de los derechos hereditarios y aplicación de todas las rentas territoriales a fines públicos, la centralización del crédito y del transporte en organismos estatales, la confiscación de la propiedad de emigrantes y rebeldes, la enseñanza libre universal en escuelas estatales y la aceptación por todos de la necesidad de trabajar.

El manifiesto surge en una época en la que Europa padeció una oleada revolucionaria, aunque la influencia de dicho manifiesto y de los líderes socialistas fue mínima en dichas revoluciones que, por cierto, fueron todas sofocadas sin consecuencia social alguna.

Por cierto, la Liga Comunista se disolvería en 1952, cinco años después de su creación, tras la detención de varios de sus líderes acusados de conspiración. Con anterioridad la Liga había sufrido importantes reveses debido al desacuerdo de sus miembros, puesto que unos abogaban por continuar con la revolución ya que, según ellos, era posible si había una minoría que la encabezase, mientras que otros, entre los que estaba Marx, pensaban que había que inculcar y extender la conciencia de clase entre el proletariado para prepararlo para una futura revolución.

Con la disolución de la Liga Comunista, Marx abandonó sus actividades revolucionarias para dedicarse a profundizar sus conocimientos de economía política que acabaría plasmado en el primer tomo (y único que publicó en vida) de su obra cumbre “El Capital” que publicaría en 1867. Así, el Manifiesto Comunista quedó prácticamente fuera de circulación. Pero el papel desempeñado por Karl Marx en la Asociación Internacional de Trabajadores (también conocida como Primera Internacional) liderando el Consejo General, lo rescató 20 años después del olvido debido a la influencia del pensamiento de Marx entre los partidos obreros europeos, lo que provocó que el Manifiesto Comunista se extendiese por todo el mundo.

Para Karl Marx, el comunismo era la última fase de la inevitable revolución que emanciparía al proletariado del dominio de la burguesía. Partiendo de que la evolución histórica es una sucesión de modos de producción en la que siempre ha habido una clase dominante y una dominada, se podría decir que la historia de toda sociedad es la historia de las luchas de clases. Con la industrialización, la burguesía era clase dominante pues era la dueña de los medios de producción y conseguían sus plusvalías gracias a la explotación de la clase trabajadora o proletariado que era la verdadera creadora de la riqueza. Esta situación, según Marx, tenía que desembocar en el inevitable levantamiento del proletariado, la consecuente revolución y la creación de un nuevo sistema político, que inicialmente sería el socialismo. El socialismo sería una etapa de transición en la que el proletariado se organizaría en un solo partido que concentraría el poder con el objetivo de que las plusvalías repercutiesen en la clase trabajadora, siendo el objetivo final de este proceso la consecución del comunismo, en la que se suprimirían las clases sociales y los medios de producción pasarían a ser propiedad del Estado, de tal manera que los beneficios de la producción repercutirían por igual en todos los miembros de la sociedad.

Para Marx, el comunismo era inevitablemente la sociedad del futuro, pues la sociedad del futuro sería una sociedad sin clases sociales. El cómo se acabó aplicando posteriormente es ya otra historia.

viernes, 31 de agosto de 2018

LA PRÁCTICA DE LA RELATIVIDAD

Estamos en un mundo en el que todo es relativo. Los comparativos dan una pista de ello. A todos los chicos nos ha pasado alguna vez, que hemos visto a una chica sentada en un banco, por ejemplo, que nos ha parecido guapa y la hemos calificamos como tal, siempre según nuestros parámetros condicionados por la experiencia, el estado anímico y el entorno. Si en ese instante pasa al lado un bellezón, la primera pasa a ser algo normalito y parece que incluso hemos equivocado nuestras percepciones. Lo mismo nos pasa en el caso contrario, en el que la chica del banco sea poco afortunada físicamente. Si en este caso al lado pasa una chica en el que la combinación genética de sus ya de por sí desafortunados progenitores ha sido cruel, la chica del banco pasa a no ser tan poco afortunada. Es más, incluso la calificación guapa o fea es relativa a la gente que conocemos o al círculo de personas con el que nos movemos e incluso a nuestra alteración anímica. Incluso cuando generalizamos en que las mujeres de alguna localización geográfica concreta son guapas lo hacemos en comparación con las de nuestro entorno o nuestra localización geográfica.
Al igual que en la belleza, esta relatividad es comparable a absolutamente todos los adjetivos valorativos. Una persona es buena o mala en términos absolutos siempre que esté dentro del grupo de los más buenos o de los más malos de los que el valorador conoce. Incluso podríamos decir que todos son más malos que el mejor y más buenos que el peor, por lo que al utilizar estas descripciones siempre estaríamos relativizando. Podríamos incluso concluir que el segundo mejor, sería el primero de los mediocres y que el segundo peor sería el último de los mediocres tanto en una escala de bondad como de calidad.
El mejor ejemplo lo podemos utilizar con la percepción que tenemos de la temperatura del agua. Podemos decir con casi absoluta certeza que el agua a 25ºC de temperatura es idónea para tomar un baño al aire libre en verano. Sin embargo si acabamos de salir de una piscina termal, que suelen estar a 35-40ºC, el agua a 25ºC estará helada para nuestro cuerpo y la sensación sería bastante desagradable. Igualmente nos sucedería si venimos de tomar un baño en aguas casi heladas, pero con una sensación contraria, casi cercana al abrasamiento. Esto nos da una idea de que toda calificación valorativa depende, principalmente de la percepción del calificador y de las circunstancias y valoraciones de éste. Un ejemplo también muy práctico serían los colores, sobre todo las tonalidades intermedias entre verde y azul. Si se compara un azul turquesa con un azul intenso, el azul turquesa nos parecerá verde cuando no lo es. Igualmente, nos pasará lo mismo al comprar un verde azulado con un verde intenso. En este caso el verde azulado nos parecerá azul también equivocadamente. Bien es cierto que en este punto habría que definir claramente dónde empiezan los tonos considerados azules y dónde los considerados verdes.
Igualmente, esta relatividad se acentúa con la introducción de la variable “tiempo”, por lo que se puede llegar a concluir que la adjetivación calificativa es temporal lo que la relativiza y la hace aún más subjetiva. Es por ello, que con el parámetro tiempo, se puede pasar de ser para alguien la persona más querida, a ser la persona a la que menos se desea ver. Igualmente, en los ejemplos dados anteriormente, nadie es un bellezón perpetuo ni nadie es el mejor en algo durante toda su existencia, salvo en casos extremos como podría ser dejar de existir estando en la cúspide de dicha calificación. El estado anímico también relativiza estas percepciones incluso en fracciones de tiempo más reducidas, ya que ese estado puede cambiar de un día para otro, o de una semana para otra y lo que pareció de una manera o calidad en un estado anímico determinado, podría incluso pasar a ser el contrario en otro estado anímico diferente.
Todos hemos sufrido en nuestras carnes dicha relativización a la hora de valorar algunas de nuestras cualidades y hemos visto como lo que unas personas han valorado positivamente, otras las han valorado de forma contraria, tanto contemporáneamente como a lo largo del tiempo. Una vez más somos víctimas de la práctica relativa, en la que influye principalmente el calificador y todos los patrones que éste emplea para llegar a dicha valoración. Incluso el que dicha valoración haya sido realizada de forma liviana sin profundizar o analizar exhaustivamente, acentuaría aún más la práctica relativa o la relativización del entorno.
Y es curioso que la práctica sea tan relativa, porque realmente, muchas de las decisiones importantes que se toman acerca de nosotros están tomadas a partir de la relatividad práctica, totalmente subjetiva, pues cada decisión ha sido tomada por calificadores diferentes y en circunstancias que no tienen por qué estar en relación.
Por tanto, se podría decir que la práctica relativa generaría que una gran parte de las decisiones que se tomasen tendrían un componente azaroso importante. A veces, ese componente azaroso podría ser más o menos manejable en parte por el calificado en determinadas circunstancias y aspectos, pero no se libraría de la práctica relativa en su totalidad, sino no se conocerían tan grandes errores apreciativos realizados por gente muy bien considerada en determinados campos.
En definitiva, que desafortunadamente la sentencia de que “la primera impresión es la que queda” es la máxima de la relatividad práctica, pues en una primera impresión las medidas a tomar van a ser escasas y con esas escasas percepciones se suele dictar sentencia con respecto a una tercera persona. Afortunadamente, en muchos casos, hay segundas y terceras impresiones para corroborar o, en muchos casos, rectificar esa primera impresión tan relativa y, por lo tanto, tan poco objetiva. Menos mal que a veces me surgen estas segundas oportunidades, porque no suelo ser alguien que genere una buena primera impresión. Será que yo también soy víctima de la práctica de la relatividad.

viernes, 27 de julio de 2018

EL MAPA DEL SISTEMA SOLAR

Una de las cosas que más me han fascinado es el Universo, a pesar de no haber tenido nunca un telescopio y no haberme aprendido nunca las constelaciones, pues consideré, no sé si acertadamente o no, que eso podría ser válido para excursionistas nocturnos y yo siempre tuve otras preferencias para la noche. Lo que me fascinaba era su inmensidad, la cantidad de estrellas, las galaxias que contenía… Ahora, me fascina su contenido, las enormes distancias, la cantidad de espacio vacío y las diminutas bolas de fuego que brillan y adornan nuestro cielo.
Llegué a escuchar en uno de esos documentales que cazo casualmente en mis escasas horas de televisión que si toda la materia que hay en el Universo se juntase, su relación con respecto a la del espacio que ocupa el Universo sería la misma que la de meter un grano de arena en un cubo perfecto de treinta kilómetros de arista, es decir, treinta kilómetros de ancho, treinta kilómetros de alto y treinta kilómetros de profundidad. Resumiendo, todos los planetas, planetoides, los 70.000 trillones de estrellas que se estiman que existen (y subiendo), los 125 billones de galaxias, (también subiendo), y los cientos de constelaciones juntas hacían un grano de arena en un volumen de veintisiete billones de metros cúbicos, una insignificancia.
Pero todo se debe a que tenemos una visión distorsionada incluso del Sistema Solar, debido a los distintos dibujos que de éste nos han ido enseñando a lo largo de los años y que no se corresponden, ni por asomo, con las proporciones reales. Pero es que hacer un mapa a escala real no es posible, (bueno, sería más idóneo decir que no es práctico, sino que se lo hubiesen propuesto a Nimrod, el rey mesopotámico que ideó construir una torre para llegar al cielo y retar así a Yahvé, el dios de los judíos y por ende de los cristianos), precisamente porque los ocho actuales planetas del Sistema Solar, que es lo que realmente nos importa, apenas ocupan espacio. No hay más que ver el ejemplo anterior como referencia y suponer una distribución similar, que no la hay pero que nos da una idea aproximada de la insignificancia de la materia dentro del espacio que ocuparía el Sistema Solar. Además hay que matizar que más del 99% de esa materia que forma el Sistema Solar está en el Sol, por lo que el resto de planetas, planetoides, asteroides, satélites naturales, cometas, rayos cósmicos, polvo interplanetario, etc. no llega a tener el 1% de la materia existente en el Sistema Solar.
El caso es que si hiciéramos un mapa lineal del Sistema Solar con la suposición que todos los planetas estuvieran alineados, (algo imposible, sino no se utilizaría esta expresión como referencia para hacer alusión a algún hecho o suposición inverosímil), podríamos encontrarnos con una visión más clarividente. Así que vamos a por ello.

Empecemos con un Sol del tamaño de un balón de playa. Como no hay reglamentación al respecto y cada balón de playa suele ser del tamaño que a su anunciante de turno le ha dado la gana, vamos a considerar un diámetro de 50 centímetros para ser la envidia de cualquier dominguero playero y a ser posible, de Larios, Gallina Blanca, Lipton, JB, Cutty Sark o cualquier otra marca que ofrezca su balón playero de color amarillo. Con estas medidas, la Tierra tendría el diámetro de una lenteja y estaría orbitando a 54 metros de nuestro balón playero improvisado. Un poco más cerca de nuestro balón playero, a 39 metros, ubicaríamos otra lenteja casi idéntica pero ligeramente más pequeña que la Tierra que sería Venus y, algo más cerca aún, a casi 21 metros estaría Mercurio, que sería un bolita de aproximadamente un milímetro de diámetro. En este caso un grano de sopa de lluvia se me antoja incluso grande. Marte estaría a 82 metros y al tener un radio de casi la mitad que la Tierra podríamos asimilarlo a medio grano de arroz, (y así le damos una forma seudoesférica).
Para acabar de montar nuestro Sistema Solar a escala nos quedarían los planetas más grandes. Así Júpiter habría que situarlo a poco más de 200 metros y tendría el tamaño de una bola de 5 centímetros de diámetro, algo más pequeño que una pelota de tenis. Saturno estaría a algo más de 370 metros y sería idéntico a una pelota de squash, (no recomiendo recrear los anillos ya que serían tan finos que apenas se podrían representar con medios humanos). Urano se situaría a casi 750 metros con un tamaño parecido al de una canica del mismo diámetro que la boca de una botella de vino y Neptuno estaría a 1.170 metros de nuestro sol improvisado y tendría un tamaño aproximado a la canica uraniana, aunque ligeramente más pequeña, casi inapreciable la diferencia a esa escala. Menos mal que Plutón ha sido desechado como planeta y ha pasado a engrosar la lista de los denominados planetas enanos que si no tendríamos que irnos hasta más allá del kilómetro y medio para representarlo y habría que afinar pues debería tener la mitad del diámetro de Mercurio, que representamos como un grano de sopa de lluvia.
Para rizar el rizo se podría ubicar la Luna, siempre quedaría bien, por ser más familiar que cualquier planeta. Habría que hacerla del tamaño de Marte, (es ligeramente más grande) y ubicarla a unos 15 centímetros de la lenteja que hemos puesto simulando la Tierra. Olvidaros del resto de satélites pues ya se conocen cerca de 200 satélites en el Sistema Solar, repartidos entre los ocho planetas y los seis planteas enanos. Júpiter y Saturno tienen más de 60 cada uno.
Como nota anecdótica, siempre se puede añadir que Sedna, el planeta enano más lejano del Sol conocido dentro del Sistema Solar, estaría ubicado a veinte kilómetros y medio de nuestro balón de playa. Es decir, Sedna recibe los rayos de Sol que salieron hace 73 horas de éste. También se puede añadir que el sistema estelar más próximo es Alfa Centauro y estaría ubicado a casi 15.000 kilómetros de nuestro improvisado balón de playa, lo que supondrían cuatro años y cuatro meses viajando a la velocidad de la luz. Además, según los datos que se tienen, es un sistema que consta de tres estrellas, no como nuestro aburrido Sistema Solar que sólo tiene una, el Sol.

El par de veces que he hecho una representación de éstas a alguien, usé un balón de baloncesto, por lo que los tamaños a representar serían la mitad de los aquí expuestos. Estas representaciones suelen venir provocadas tras conversaciones de distinta índole acerca de lo casual que es nuestra presencia y para hablar de lo alucinante que es todo lo que hay ahí fuera.

miércoles, 6 de junio de 2018

EL AGUJERO DE LA CAPA DE OZONO

Desde 1985, año en el que se descubrió, y durante la década de los 90, la principal amenaza de la futura vida humana era el “agujero” que existía en la capa de ozono de la atmósfera sobre la Antártida. Como la capa de ozono protege a los seres vivos de la radiación ultravioleta proveniente de los rayos solares, la cual es dañina para la salud humana, descubrir un lugar en donde dicha capa tuviera una densidad de poco más de dos milímetros de grosor suponía un riesgo inminente para la salud de la humanidad. Además, como este agujero no se había descubierto con anterioridad, era de esperar que se hubiera originado a causa de algún comportamiento antrópico.

A pesar de que había habido ciertas advertencias por parte de distintos científicos de que los átomos de cloro libre y el óxido nitroso podían actuar de catalizadores en la destrucción del ozono, hubo que esperar a un estudio publicado en la revista Nature en 1985 en la que se mostraba una alarmante disminución de los niveles de ozono sobre la Antártida con respecto al resto del planeta. Esa zona con niveles de ozono tan bajos fue bautizada como “agujero de la capa de ozono”.

Ante tal nivel de alerta, todos los países miembros de la ONU acordaron en 1987 la firma del denominado Protocolo de Montreal, que entró en vigor el 1 de Enero de 1989, en donde se comprometían a reducir la producción y el consumo de los productos más sospechosos de ser los culpables de dicho agujero (los gases clorofluorocarbonos o CFC) hasta la erradicación de su producción en 1995. Los gases incluidos fueron CFC-11 (CFCl3), CFC-12 (CF2Cl2), CFC-113 (C2F3Cl3), tetracloruro de carbono (CCl4) y metilcloroformo (C2H3Cl3). Estos gases fueron sustituidos por los hidroclorofluorocarbonos (HCFC) inicialmente y por los hidrofluorocarbonos (HFC) después.

Y a partir de la firma de este protocolo el mundo quedó salvado y apenas ha vuelto a haber información del estado del agujero de la capa de ozono, a pesar de que en 2005 registró su récord absoluto al alcanzar una extensión de 29 millones de km2, (unas 58 veces España).

La teoría de la destrucción del ozono sostiene que cuando se desprende un átomo de cloro de cualquier CFC que llega a la atmósfera, provoca la descomposición de dos moléculas de ozono (O3) en tres de oxígeno (O2) en una reacción en cadena que puede provocar que un solo átomo de cloro elimine hasta 100.000 moléculas de ozono. Sin embargo, este fenómeno no es exclusivo de los átomos de cloro que se liberan de los CFC, sino que se produce con cualquier átomo de cloro que haya libre en la atmósfera. Basándonos en el fundamento de esta teoría, considerar culpables a los CFC de la formación del agujero de la capa de ozono sería erróneo ya que mientras que la producción mundial de CFC nunca fue superior a los dos millones de toneladas (lo que supone que el cloro disociado en la atmósfera nunca superó las 15000 Tm), la evaporación de agua marina libera a la atmósfera más de 600 millones de toneladas de cloro al año en forma de cloruro de sodio (NaCl) por la sal marina disuelta en el agua, lo que supone un impacto 40000 veces mayor al de los CFC. Igualmente, los volcanes inyectan a la atmósfera más de 36 millones de toneladas de cloro por los gases que emiten de forma pasiva (sólo el volcán antártico Erebús emite mil toneladas de cloro diarias, 25 veces el impacto que producía el consumo de CFC). Si añadimos las contribuciones de la quema de biomasa (8,4 millones de toneladas) y de la biota oceánica (5 millones de toneladas), estaríamos hablando de que la contribución del ser humano a la destrucción del ozono estratosférico era ridícula, de apenas el 0,002%.

El grosor de la capa de ozono sobre un punto es la suma de la columna total del ozono contenido en el aire sobre la que está ese punto, puesto que el ozono está repartido a lo largo de la atmósfera. Se considera que hay un agujero en la capa de ozono en aquellas zonas en las que la suma del ozono existente en dicha columna es inferior a 2,20 mm, es decir, que si se concentrase todo el ozono que hay que hay sobre un punto, la figurada capa de ozono tendría un espesor inferior a 2,20 mm, cuando el grosor medio es de unos 3 mm.

El caso es que desde que la NASA toma datos de la concentración de ozono en la atmósfera a través de los satélites que forman parte del TOMS (Total Ozone Mapping Spectrometer), y que publica regularmente en su página web, se ha comprobado que lo que denominamos "agujero de la capa de ozono" es una disminución temporal del ozono estratosférico que comienza en Agosto, alcanza su culmen a finales de Septiembre o principios de Octubre (momento en el que alcanza una extensión media de unos 25 millones de km2, que son unas cincuenta veces la superficie de España) y en Diciembre desaparece, por lo sería un fenómeno de temporada que dura entre tres y cuatro meses.

Esta destrucción extra de ozono se debe a reacciones fotoquímicas que ocurren en las nubes estratosféricas cuando el Sol (después de unos meses de ausencia) comienza a iluminar la Antártida al final del invierno austral  y de las que hay varias hipótesis (presencia de cloro libre, aumento de la concentración del vapor de agua, movimientos atmosféricos…).

El caso es que hasta el IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático) que es algo así como el comité de expertos sobre el cambio climático de Naciones Unidas, ha reconocido que una disminución del ozono estratosférico contribuiría al enfriamiento de la troposfera lo que amortiguaría el calentamiento global, algo que va en contra de las primeras conclusiones que venían a decir que si el ozono disminuía, la superficie de la Tierra se achicharraría. Igualmente, algunos experimentos de laboratorio (que incluso han sido publicados en la propia revista Nature) muestran que el cloro puede que tenga mucha menos importancia de la que se ha creído que tenía. Parece ser que la alarma inicial fue excesiva y como ahora el objetivo es contener el calentamiento global, que es de donde se obtienen los fondos, el tema del agujero de la capa de ozono se aparca como tema ya superado.

Además, con este tema todos quedaron contentos, Greenpeace lo ensalzó como modelo de actuación, ICI y Dupont que mantenían el monopolio de la fabricación de CFC no tuvieron ningún problema en seguir con el monopolio de los HCFC o de los HFC, e incluso Margaret Thatcher fue su principal impulsora, por lo que ya da igual si se actuó erróneamente o de manera precipitada.

Curiosamente, el Premio Nobel de Química de 1995 fue para el mexicano Mario Molina, el estadounidense Frank Sherwood Rowland y el holandés Paul Crutzen, (los científicos que habían alertado de que los átomos de cloro libre y el óxido nitroso actuaban de catalizadores en la destrucción del ozono) por su trabajo en la química de la atmósfera, particularmente en lo que respecta a la formación y desintegración del ozono. También lo fueron por su papel para la dilucidación de la amenaza a la capa de ozono de la Tierra por parte de los gases clorofluorocarbonos (CFC), aunque esto último no se añadió en la motivación que les otorgó el premio. Puede que fuera por precaución, para no mostrar una evidencia errónea de cara al futuro, como tantas otras que ha dejado el Nobel a lo largo de su historia.

miércoles, 9 de mayo de 2018

LAS MAYORES CATÁSTROFES DE LA AVIACIÓN

En la entrada anterior hacía un repaso de cuáles habían sido los mayores accidentes aéreos ocurridos en España, destacando especialmente uno, ya que el accidente aéreo con más víctimas mortales de la historia de la aviación mundial sucedió en España, si sólo se tiene en cuenta las personas a bordo.

A nivel mundial, desde 1970 hasta 2017, se han producido más de once mil incidentes de aviación en el mundo que han provocado más de 85.000 muertos. En toda la historia de aviación, hasta finales de 2017 se habían registrado 194 accidentes aéreos en los que haya habido más de 100 muertos, 32 de ellos con más de 200 muertos. Por lo tanto, las mayores catástrofes de la aviación mundial hasta el momento son los 17 accidentes en los que han registrado más de 250 muertos y son éstos:

El 3 de Marzo de 1974, un McDonnell Douglas DC-10 de la compañía Turkish Airlines que cubría la ruta Estambul-Londres con escala en París, se estrelló en el bosque de Ermenonville 50 km después de haber despegado del aeropuerto París-Orly, debido a una descomprensión en la bodega del avión por la rotura de la puerta de carga. Hubo 346 muertos.

El 27 de Marzo de 1977, dos Boeing 747 de las compañías holandesa KLM y estadounidense PanAm (con 248 y 380 personas a bordo respectivamente) chocaron en el aeropuerto de Los Rodeos (actualmente Tenerife Norte) cuando el avión holandés inició las maniobras de despegue sin haber obtenido aún autorización debido a la presencia en pista del avión estadounidense, en un día de intensa niebla. Hubo 583 muertos y 45 supervivientes (todos del avión estadounidense), lo que le convierte en la mayor catástrofe aérea de la historia.

El 25 de Mayo de 1979, un McDonnell Douglas DC-10 de la compañía American Airlines que viajaba a Los Ángeles, se estrelló contra un hangar del aeropuerto O’Hare de Chicago, tras desprenderse el motor del ala izquierda en la maniobra de despegue. Murieron los 271 ocupantes del avión y dos personas que se encontraban en tierra.

El 28 de Noviembre de 1979, un McDonnell Douglas DC-10 de la compañía Air New Zealand que realizaba un vuelo panorámico a la Antártida, se estrelló en el monte Erebus (Antártida) por unos errores en la programación de la navegación. Hubo 257 muertos.

El 19 de Agosto de 1980, un Lockheed L-1011 TriStar de la compañía Saudia que cubría la ruta entre Karachi (Paquistán) y Yeda (Arabia Saudita) con escala en Riad, se incendió al poco de despegar desde el antiguo aeropuerto de Riad. Aunque lograron dar la vuelta y aterrizar de nuevo en Riad, murieron los 301 ocupantes del avión a causa del incendio.

El 1 de Septiembre de 1983, un Boeing 747 de la compañía surcoreana Korean Air, que cubría la ruta entre Nueva York y Seúl, fue derribado por dos misiles soviéticos como respuesta a la violación del espacio aéreo soviético y al haber sido confundido con un avión espía, cayendo el avión al Mar de Japón. Hubo 269 muertos.

El 23 de Junio de 1985, un Boeing 747 de la compañía Air India, que cubría la ruta entre Montreal y Bombay con escalas en Londres y Nueva Delhi, se desintegró en el aire debido a la explosión de una bomba, colocada por grupos terroristas sijs, poco después de despegar del aeropuerto londinense de Heathrow cuando se encontraba a 9.400 metros de altitud dentro del espacio aéreo irlandés, cayendo los restos al Océano Atlántico. Hubo 329 muertos.

El 12 de Agosto de 1985, un Boeing 747 de la compañía Japan Airlines, que cubría la ruta entre Tokio y Osaka, se estrelló en el monte Takamagahara (a 100 km de Tokio) tras haberse vuelto incontrolable debido a una descompresión descontrolada, después de haber estado en el aire 44 minutos. Hubo 520 muertos y 4 supervivientes, siendo el peor accidente aéreo de la historia con un solo avión involucrado.

El 3 de Julio de 1988, un Airbus A300 de la compañía Iran Air, que cubría la ruta entre Bandar Abbás (India) y Dubái, fue derribado por misiles estadounidenses al ser confundido con un F-14 iraní, cayendo el avión al estrecho de Ormuz. Hubo 290 muertos.

El 21 de Diciembre de 1988, un Boeing 747 de la compañía estadounidense Pan Am, que cubría la ruta entre Frankfurt y Detroit con escalas en Londres y Nueva York, se desintegró en el aire debido a la explosión de una bomba, colocada por grupos terroristas libios, 38 minutos después de despegar del aeropuerto londinense de Heathrow, cayendo los restos del avión sobre la ciudad escocesa de Lockerbie. Hubo 270 muertos, las 259 personas que viajaban en el avión más 11 personas en tierra.

El 11 de Julio de 1991, un Douglas DC-8 de la compañía Nigeria Airways que cubría la ruta entre Yeda (Arabia Saudita) y Sokoto (Nigeria), se estrelló fuera de pista después de intentar un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de origen debido a que el tren de aterrizaje se incendió y el fuego se expandió a la cabina. Hubo 261 muertos.

El 26 de Abril de 1994, un Airbus A300 de la compañía taiwanesa China Airlines que cubría la ruta entre Taipei (Taiwán) y Nagoya (Japón), se estrelló poco antes de aterrizar por varios errores en cadena de los pilotos. Hubo 264 muertos y 7 supervivientes.

El 12 de Noviembre de 1996, un Boeing 747 de la compañía Saudia, con 312 personas a bordo y que cubría la ruta entre Nueva Delhi y Dhahran (Arabia Saudí), y un Ilyushin Il-76 de la compañía Kazakhstan Airlines, con 37 personas a bordo y que cubría el trayecto Shymkent (Kazajistán) y Nueva Delhi, chocaron en el aire sobre la ciudad india de Charkhi Dadri a 80 km del aeropuerto de Nueva Delhi, debido a que el avión kazajo volaba a una altitud incorrecta. Murieron las 349 personas que iban a bordo de ambos aviones, siendo la peor colisión en el aire de la historia de la aviación.

El 11 de Septiembre de 2001, cuatro aviones estadounidenses fueron secuestrados por 19 terroristas de Al-Qaeda poco después de despegar. Dos Boeing 767 de las compañías American Airlines y United Airlines con 92 y 65 personas a bordo y que cubrían ambos la ruta entre Boston y Los Ángeles fueron estrellados contra las torres norte y sur respectivamente del World Trade Center de Nueva York entre las 8:46 y las 9:03 am; un Boeing 757 de la compañía American Airlines, con 64 personas a bordo y que cubría la ruta entre Washington y Los Ángeles fue estrellado contra la fachada oeste del Pentágono a las 9:37 y otro Boeing 757 de la compañía United Airlines, con 44 personas a bordo y que cubría la ruta entre Nueva York y San Francisco fue estrellado contra el suelo a las 10:03 en Pensilvania al amotinarse los pasajeros, cuando tenía como objetivo estrellarse contra el Capitolio. Murieron los 265 pasajeros de los aviones (incluyendo tripulación y terroristas), 125 personas por el impacto contra en el Pentágono y 2602 personas por el impacto contra las torres gemelas (incluyendo 24 desaparecidos), lo que hace un total de 3016 muertos.

El 12 de Noviembre de 2001, un Airbus A300 de la compañía estadounidense American Airlines que viajaba a Santo Domingo, se estrelló en el barrio neoyorquino de Queens un minuto después de despegar del aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York, tras la pérdida de control del avión después de desprenderse el timón de cola motivado por una brusca manipulación. Hubo 265 muertos, las 260 personas que viajaban en el avión y cinco personas en tierra.

El 19 de Febrero de 2003, un Ilyushin Il-76 del ejército iraní que volaba entre las ciudades iraníes de Zahedán y Kermán se estrelló contra unas montañas, a 35 km del destino, una vez que había comenzado la maniobra de descenso en condiciones meteorológicas adversas. Hubo 275 muertos.

El 17 de Junio de 2014, un Boeing 777 de la compañía Malaysia Airlines, que cubría la ruta entre Ámsterdam y Kuala Lumpur (Malasia), fue derribado por un misil en espacio aéreo ucraniano estrellándose a 40 km de la frontera con Rusia, en pleno conflicto entre fuerzas gubernamentales ucranianas y milicias rebeldes pro rusas de la región de Donetsk, culpándose los unos a los otros. Hubo 298 muertos.

A pesar de que el repaso a las mayores catástrofes aéreas pueda tildarse de macabro y generar inseguridad en los futuros viajeros, las noticias al respecto de la seguridad aérea son cada vez mejores. Como muestra cabe decir que en 2017, de los 36,8 millones de vuelos que hubo en todo el mundo, se registraron 101 incidentes con sólo diez accidentes con víctimas mortales y un saldo de 399 muertos, siendo el año más seguro de la historia de la aviación, lo que confirma la tendencia a la baja de los últimos años.

miércoles, 11 de abril de 2018

LAS MAYORES CATÁSTROFES AÉREAS EN ESPAÑA

De la primera catástrofe aérea sucedida en España de la que tengo recuerdo es de la que sucedió el 19 de Febrero de 1985 en el monte Oíz (Vizcaya), donde un Boeing 727 de Iberia que cubría la ruta Madrid-Bilbao se estrelló después de chocar con una antena de televisión. Murieron las 148 personas que iban a bordo del avión, quedando los restos humanos seccionados y desperdigados a lo largo de la ladera del monte. Causó una gran conmoción por cómo habían quedado las víctimas y por ser el accidente aéreo que registraba más víctimas españolas, a pesar de que en España ya había habido con anterioridad varios accidentes importantes y que del anterior accidente importante había pasado poco más de un año.

El caso es que algo más de 2000 personas han fallecido en España en accidente aéreo en más de una treintena de accidentes con víctimas mortales. Los accidentes aéreos con más de 20 víctimas mortales en España han sido estos:

El 23 de Diciembre de 1948, un Douglas DC-3 de la compañía Iberia que cubría la ruta entre Madrid y Barcelona se estrelló en la sierra de Pandols (Tarragona) cerca de la localidad de Gandesa, debido a las fuertes lluvias y a la intensa niebla. Hubo 27 muertos.

El 4 de Diciembre de 1953, un Bristol 170 Freighter Mk21 de la compañía Aviaco que cubría la ruta Bilbao-Madrid se estrelló contra una colina de la Sierra Cebollera en Somosierra (Madrid) tras ser arrastrado por una fuerte corriente de aire en un día con malas condiciones climatológicas. Hubo 22 muertos y 10 supervivientes.

El 28 de Octubre de 1957, un Douglas C-47 de la compañía Iberia que cubría la ruta entre Tánger y Madrid se estrelló en los cerros de La Marañosa, a 17 km de Madrid, tras incendiarse un motor. Hubo 21 muertos.

El 29 de Abril de 1959, un Douglas CD-3 de la compañía Iberia que cubría la ruta entre Barcelona y Madrid se estrelló en la Sierra de Valdemeca (Cuenca) debido a una fuerte tormenta. Hubo 28 muertos entre ellos el gimnasta Joaquín Blume, considerado como el mejor deportista español de la época.

El 20 de Agosto de 1959, un Douglas C-47 Skytrain de la compañía británica Transair que cubría la ruta Barcelona-Londres se estrelló en el Montseny poco después de despegar tras desviarse de su trayectoria y meterse en una nube. Hubo 32 muertos, todos ellos británicos.

El 2 de Octubre de 1964, un Douglas DC-6B de la compañía francesa UTA que cubría la ruta entre París y Port-Étienne (actual Nouakchott, Mauritania), con escalas en Marsella y Palma de Mallorca, se estrelló en el Pico Alcazaba (Sierra Nevada) por causas desconocidas cuando se había desviado de su ruta. Hubo 80 muertos.

El 3 de Julio de 1970, un Havilland DH Comet 4 de la compañía británica Dan Air que cubría la ruta Mánchester-Barcelona se estrelló en el macizo del Montseny a 20 km de Sabadell, debido a un error en la localización del avión por parte del comandante lo que provocó que la torre de control le diera instrucciones incorrectas. Hubo 112 muertos, todos de nacionalidad británica.

El 7 de Enero de 1972, un Sud Aviation SE 210 Caravelle de la compañía Iberia, que cubría la ruta Valencia-Ibiza, se estrelló contra un monte de la sierra de Sa Talaia cuando iniciaba la maniobra de aterrizaje bajo una densa niebla. Hubo 104 muertos, casi todos españoles.

El 3 de Diciembre de 1972, un Convair 990 de la compañía española Spantax que cubría la ruta Tenerife-Múnich, explotó nada más despegar del aeropuerto de Los Rodeos (actualmente Tenerife Norte). Hubo 155 muertos, todos alemanes a excepción de seis tripulantes españoles.

El 13 de Agosto de 1973, un Sud Aviation SE 210 Caravelle de la compañía Aviaco que cubría la ruta entre Madrid y La Coruña se estrelló contra un bosque de eucaliptos al realizar una maniobra de aproximación al aeropuerto de La Coruña para aterrizar bajo una densa niebla. Hubo 86 muertos, las 85 personas que iban a bordo y una persona en tierra.

El 27 de Marzo de 1977, dos Boeing 747 de las compañías holandesa KLM y estadounidense PanAm (con 248 y 380 personas a bordo respectivamente) chocaron en el aeropuerto de Los Rodeos (actualmente Tenerife Norte) cuando el avión holandés inició las maniobras de despegue sin haber obtenido aún autorización debido a la presencia en pista del avión estadounidense, en un día de intensa niebla. Hubo 583 muertos y 45 supervivientes (todos del avión estadounidense), lo que le convierte en la mayor catástrofe aérea de la historia.

El 25 de Abril de 1980, un Boeing 727 de la compañía británica Dan Air que cubría la ruta Mánchester-Tenerife se estrelló contra la montaña de El Diablillo, a 20 km del aeropuerto de Los Rodeos (actualmente Tenerife Norte), debido a un error de navegación. Hubo 146 muertos, todos británicos.

El 13 de Septiembre de 1982, un McDonnell Douglas DC-10 de la compañía Spantax, que cubría la ruta entre Madrid y Nueva York con escala en Málaga, se incendió en el aeropuerto de Málaga, con 394 personas a bordo, tras salirse de pista y chocar con una caseta y varios coches, después de abortar el despegue en una situación de “no retorno” debido a fuertes vibraciones. Hubo 50 muertos.

El 27 de Noviembre de 1983, un Boeing 747 de la compañía colombiana Avianca que cubría la ruta Frankfurt-Bogotá con escalas en París, Madrid y Caracas, se estrelló a 12 km del aeropuerto de Barajas, en las inmediaciones de Mejorada del Campo, por un error de navegación. Hubo 181 muertos y 11 supervivientes. Volaban 145 españoles.

El 7 de Diciembre de 1983, un Boeing 727 de la compañía Iberia y un McDonnell Douglas DC-9 de la compañía Aviaco (con 93 y 42 personas a bordo respectivamente) chocaron en el aeropuerto de Barajas cuando el Boeing 727 inició las maniobras de despegue y se encontró en su trayectoria al McDonnell Douglas DC-9 que se había salido de su camino debido a la intensa niebla. Hubo 93 muertos (51 del vuelo de Iberia y 42 del vuelo de Aviaco) y 42 supervivientes (todos del Boeing 727 de Iberia).

El 19 de Febrero de 1985, un Boeing 727 de Iberia que cubría la ruta Madrid-Bilbao se estrelló en el monte Oíz (Vizcaya) tras volar fuera de control después de chocar con una antena de televisión. Hubo 148 muertos, todos españoles.

El 20 de Agosto de 2008, un McDonnell Douglas MD-82 de la compañía Spanair que cubría la ruta entre Madrid y Gran Canaria se estrelló durante la maniobra de despegue debido a un fallo mecánico causado por un mantenimiento deficiente. Hubo 154 muertos y 20 supervivientes.

Igualmente cabe destacar otros tres accidentes aéreos que, aunque no ocurrieron en territorio español, contaron con un gran número de víctimas españolas:

El 25 de Septiembre de 1998, un BAe 146 de la compañía española PauknAir que cubría la ruta Málaga-Melilla se estrelló a 15 km del aeropuerto de Melilla, debido a que viajaba por debajo de la altitud mínima requerida en un día de espesa niebla. Hubo 38 muertos, todos españoles.

El 26 de Mayo de 2003, un Yakovlev-42 de la compañía ucraniana UM Airlines que volaba desde Manás (Kirguistán) hasta la Base Aérea de Zaragoza se estrelló en las cercanías de Trabzon (Turquía), donde iba a realizar escala, debido a un error de localización por lo que viajaba por debajo de la altitud mínima requerida. Hubo 75 muertos, 62 militares españoles y 13 miembros de la tripulación.

El 24 de Marzo de 2015, un Airbus A320 de la compañía alemana Germanwings (filial de Lufthansa) que cubría la ruta entre Barcelona y Dusseldorf fue estrellado intencionadamente por el copiloto contra los Alpes en las proximidades de la localidad francesa de Barcelonette. Hubo 150 muertos, 50 de ellos eran españoles.

No podía acabar esta entrada sin recordar el único accidente en el que se han visto implicados dos aviones españoles en el aire. El 5 de Marzo de 1973, un Douglas DC9 de la compañía Iberia que cubría la ruta entre Palma de Mallorca y Londres y un Convair 990 de la compañía Spantax que cubría la ruta Madrid-Londres, chocaron en el aire en las cercanías de Nantes (Francia) debido a errores en las indicaciones de los militares que asumieron el control del espacio aéreo francés en un día de huelga de controladores aéreos. Tras el choque el Douglas DC9 explotó en el aire y se estrelló falleciendo los 68 ocupantes del avión, (18 de ellos eran españoles), mientras que el Convair 990, con 107 personas a bordo y un ala rota a consecuencia del choque, logró aterrizar de emergencia en el aeropuerto militar de Cognac, logrando una hazaña que ha pasado a los anales de la aviación comercial.

lunes, 12 de marzo de 2018

LA HISTORIA DEL CALIMOCHO

He estado más de 20 años bebiendo calimocho de manera casi exclusiva y sigo bebiéndolo con asiduidad, aunque desde que dejé de fumar hace ya casi dos años, lo hago de manera no exclusiva pues la cerveza también forma parte de mis hábitos junto a ciertos licores ideales para las sobremesas, en lo que a bebidas para tiempo de ocio se refiere.

El beberlo de manera casi exclusiva como antes hacía, me suponía ciertos problemas en cuanto viajaba, debido a la localización tan concreta que tiene esta bebida. Aunque vino tinto y Coca-Cola hay en todos los sitios de España y del mundo, en las zonas en las que el consumo de esta combinación no está asentada, se hace complicado el lograrlo. Pero aun así, lo he bebido en más de una veintena de países en los que he estado y con todo tipo de vino tinto que haya caído en mis manos, tanto locales como de importación, por lo que habré probado vinos de más de una treintena de países diferentes.

Atrás quedaron muchas anécdotas, pues beber calimocho fuera de la mitad norte de España suele ser un tanto peculiar, por no decir muy extraño.

En España, al sur de la cuenca del Duero y del Ebro no hay costumbre o hábito de beber calimocho y se asocia al botellón, aunque con el tiempo va ganando aceptación y popularidad. Por ello, cuando viajaba al Sur, (Valencia, Extremadura, Andalucía,…) prefería pedir tinto de verano y que me cambiasen el refresco de limón por refresco de cola, para que no me dijeran que no había. Algunos de los camareros sí que reconocían que estaba pidiendo calimocho, aunque también los había que se extrañaban de lo que acababa de pedir.

En París, donde estuve viviendo durante medio año en 1999, cuando salíamos por la zona de la Bastilla, frecuentábamos el Black Derby, un pub en el que conseguimos tener precio especial por un litro de calimocho, algo totalmente inusual en Francia, y que acabó incluyendo en su carta, junto con la sangría y el tinto de verano como sus especialidades españolas. También en París, en un bar de la zona Pigalle, cuando el supuesto dueño me vio mezclando vino con Coca-Cola me dijo que eso sólo se lo había visto hacer a antes a Fermín Muguruza (el que fuera líder de Kortatu y Negu Gorriak) y que iba por allí con relativa frecuencia.

En los cuatro viajes que hice a China (estuve otros seis meses en total) lo bebía con Pepsi pues la Coca-Cola en China apenas tiene gas. En un pub de Chongqing, el Rainbow, me hacían calimocho sin necesidad de tener que comprar la botella de vino, así que no me quedó más remedio que jugar en su equipo de fútbol y pasar a la historia por ser el primer extranjero (y supongo que el único) que jugó en su equipo.

En México lo encontré en alguna carta y algún camarero conocía el nombre de la mezcla; y en Cuba tenía que ser con TuKola, (el refresco de cola cubano), que fue el único que encontré. En otros sitios, por lo general, si quería beber calimocho tenía que llevar la botellita de vino para combinar o pedir dos consumiciones y mezclarlas, lo que suponía que quien o quienes me acompañaban tuvieran que armarse de paciencia, en determinados momentos.

Para conocer el origen del calimocho habría que conocer el origen de sus ingredientes. Mientras que los orígenes del vino se remontan al 8000 a.C., año en el que está datada la bodega más antigua conocida (localizada en la actual Georgia), los orígenes de los refrescos de cola datan de finales del siglo XIX.

En 1886, el farmacéutico John S. Pemberton comenzó a comercializar, en Atlanta, un jarabe energético de su invención contra los problemas de digestión. Dos años después, enfermó y se vio obligado a vender los derechos comerciales de su fórmula, justo antes de morir en 1888. Ante el éxito de este jarabe mezclado con agua carbonatada, en 1891 fue fundada la compañía Coca-Cola (llamada así para hacer un juego de palabras con dos de sus ingredientes, extracto de coca y nuez de cola) por Asa Candler, junto a otros socios, que popularizó la Coca-Cola en todo Norteamérica durante las siguientes dos décadas.

Paralelamente, en 1893, el farmacéutico Caleb Bradham, inventó el denominado refresco de Brad, un refresco digestivo y estimulante que comercializó en la localidad estadounidense de New Bern (Carolina del Norte). En 1902 registró la marca y fundó Pepsi-Cola (en alusión a la enzima digestiva pepsina y las nueces de cola usadas en la receta).

Por lo tanto, siendo el vino una bebida consumida de manera global a nivel mundial, la aparición de ambos refrescos de cola tuvo que suponer el nacimiento del calimocho, aunque no se conociera con esa denominación. Y así parece ser que ocurrió, ya que según Mark Pedergrast, autor del libro “Por Dios, por el país y por la Coca-Cola”, los inmigrantes italianos mezclaban vino tinto con Coca-Cola a principios del siglo XX, con lo que podían beber durante más tiempo ya que tardaban mucho más en emborracharse, que cuando bebían vino solo.

Igualmente, con la llegada de la Coca-Cola a España en 1928 y la costumbre tan española de mezclar el vino, es de suponer que los primeros calimochos en España se tomasen por aquella época. En 1936, con el estallido de la Guerra Civil, el desabastecimiento provocó el cierre de multitud de empresas, por lo que no volvió a haber refrescos de cola en España hasta 1950 cuando comenzó a distribuirse Pepsi-Cola. Tres años después, Coca-Cola volvió a España y en esa década de los 50 se comenzaron a popularizar las bebidas de cola, (Kas, La Casera, Merin,…), por lo que el calimocho (que inicialmente fue conocido como Rioja Libre o cubata obrero) se instauró como otra forma más de mezclar el vino, junto a la sangría y a lo que ahora se conoce como tinto de verano.

El nombre de calimocho es más reciente y proviene, según la versión más aceptada, de una fusión de los términos “Kalimero” y “Motxo” ideado por los miembros de la cuadrilla Antxarrak durante las fiestas de 1973 del Puerto Viejo de Algorta (Vizcaya), con el objetivo de vender un vino defectuoso mezclado con refresco de cola. Dicho nombre se popularizaría durante los años posteriores gracias a los sanfermines de Pamplona, extendiéndose al resto de lugares castellanoparlantes.

A nivel nacional, el calimocho comenzó popularizarse en la década de los 90, al menos en la mitad norte del país, algo que propició que la mayoría de establecimientos tuvieran vino. Ahora esto es impensable pero, por aquel entonces, que hubiera vino en pubs y discotecas era algo nada habitual.

Actualmente incluso puedes elegir el tipo de vino qué quieres, algo a lo que también ha ayudado la incipiente cultura del vino. En Aranda, por ejemplo, puedes elegir si lo quieres con vino “normal” (barato) o con Ribera. Todo esto ha propiciado que los amantes del calimocho ya no tengamos tantos problemas para disfrutar de nuestra bebida favorita.

lunes, 12 de febrero de 2018

LOS CATORCE OCHOMILES

Tal y como comenté en la entrada “La conquista del Everest”, unas 4.800 personas hasta 2017 pueden presumir de haber llegado al punto más elevado de la Tierra, la cumbre del monte Everest. Precisamente, el número tan elevado de encumbramientos (en 2017 fueron alrededor de 650), y la gran actividad comercial en torno a esta montaña, en la que empresas organizan las ascensiones minimizando todas las dificultades, han diluido considerablemente el reto de encumbrar el Everest. Es por ello, que el gran reto dentro del mundo del montañismo es encumbrar los catorce “ochomiles”, que es como se conocen a las catorce montañas independientes​ que alcanzan más de 8000 metros de altitud de todo el planeta. Nueve de ellas se encuentran en la cordillera del Himalaya (que recorre el suroeste de China, Bután, Nepal, y el nordeste de India) y las otras cinco se encuentran en la cordillera del Karakórum (que recorre el oeste de China y el norte de India, Paquistán y Afganistán).

Una vez finalizado 2017, sólo 40 personas han sido capaces de ascender los 14 “ochomiles”, siendo el italiano Reinhold Messner el primero en conseguirlo, entre 1970 y 1986, lográndolo además sin la ayuda de oxígeno (la mitad de quienes consiguieron los 14 “ochomiles” no utilizaron oxígeno adicional). La primera mujer en lograrlo fue la española Edurne Pasabán, entre 2001 y 2010, mientras que la austriaca Gerlinde Kaltenbrunner fue la primera en lograrlo sin ayuda de oxígeno, entre 1998 y 2011. Y el nepalí Phurba Tashi, con 30 encumbramientos, es la persona que más veces ha ascendido con éxito a un “ochomil”, seguido de Juanito Oiarzabal con 26 encumbramientos, al que sólo le quedan tres cumbres (Dhaulagiri, Nanga Parbat y Broad Peak) para ser el primero en realizar dos veces los catorce “ochomiles”.

De esos 40 montañeros que lograron ascender los 14 “ochomiles”, siete son españoles, (Juanito Oiarzabal, Alberto Iñurrategi, Edurne Pasabán, Carlos Pauner, Jorge Egocheaga, Ferrán Latorre y Oscar Cadiach), siendo el país con más presencia junto con Italia (7) y Corea del Sur (5).

Las catorce montañas más altas del planeta y conocidas como “ochomiles” son:

Everest: Es el techo del mundo con una altitud de 8848 metros. Hace frontera entre China y Nepal. Aunque lleva el nombre del topógrafo inglés George Everest desde 1865, era conocido como Chomolungma (madre del Universo) en Tíbet (China). Desde 1960, es conocido en Nepal como Sagarmatha (la frente del cielo). Está situado 160 km al este de Katmandú (Nepal).

K2: Tiene una altitud de 8611 metros y hace frontera entre China y Paquistán. Su nombre deriva de Karakórum 2 y es apodada como la montaña salvaje. Es el único “ochomil” que nunca ha podido ser ascendido en invierno y está considerado como el más difícil de ascender. Está situado 390 km al nordeste de Islamabad (Paquistán).

Kanchenjunga: Tiene una altitud de 8586 metros y está situado al este de Nepal, justo en la frontera con India. Su nombre se traduce como "los cinco tesoros de las nieves", ya que la montaña tiene cinco picos. Su pico más elevado está 125 km al este del Everest, siendo el más oriental de todos los ochomiles.

Lhotse: Tiene una altitud de 8516 metros. Está situado 3 km al sur del Everest, con el que está conectado a través del Collado Sur, por lo que sólo tiene 610 metros de prominencia. Al igual que el Everest, hace frontera entre China y Nepal.

Makalu: Tiene una altitud de 8463 metros. Está situado 19 km al sureste del Everest y también hace frontera entre China y Nepal. Su nombre proviene del sánscrito (una lengua clásica de India) y significa “montaña negra”.

Cho Oyu: Tiene una altitud de 8201 metros. Está situado 20 km al oeste del Everest y también hace frontera entre China y Nepal. Su nombre proviene del tibetano y significa “diosa turquesa”. Está considerado como el “ochomil” más fácil de ascender, pues la cumbre está muy cerca del collado y las pendientes son moderadas.

Dhaulagiri I: Tiene una altitud de 8167 metros. Está situado en el centro de Nepal, 34 km al este del Annapurna. Su nombre proviene del sánscrito y significa “montaña deslumbrante”.

Manaslu: Tiene una altitud de 8163 metros y está situado en el centro de Nepal, 70 km al este del Annapurna. Su nombre proviene del sánscrito y significa “montaña de los espíritus”.

Nanga Parbat: Tiene una altitud de 8125m y está situado al norte de Paquistán, 188 km al suroeste del K2 y 210 km al nordeste de Islamabad (Paquistán), siendo el más occidental de los “ochomiles”. Su nombre significa “montaña desnuda”, aunque se le conoce como “montaña asesina” en el mundo del montañismo. Es después del Annapurna el que acumula mayor siniestralidad de todos los “ochomiles” en la historia.

Annapurna: Tiene una altitud de 8091m y está situado en el centro de Nepal, 175 km al nordeste de Katmandú y 307 km al oeste del Everest. Su nombre proviene del sánscrito y significa “diosa de la abundancia”, aunque es conocida como “la montaña maldita”, por ser la montaña con mayor siniestralidad del planeta. La vía de ascenso por su cara sur está considerada como la más peligrosa y difícil del montañismo mundial.

Gasherbrum I: Tiene una altitud de 8068 metros. Está situado 25 km al sureste del K2 y también hace frontera entre China y Paquistán. Su nombre significa “montaña hermosa” y también es conocido como Pico Oculto. Originalmente fue denominado K5.

Broad Peak: Tiene una altitud de 8047 metros. Está situado 8 km al sureste del K2 y también hace frontera entre China y Paquistán. Aunque también se le conoce como K3, se le denomina así por una traducción literal al inglés de “Falchan Kangri” (“cumbre ancha”) aunque no es aceptada por el pueblo autóctono.

Gasherbrum II: Tiene una altitud de 8035 metros. Está situado 18 km al sureste del K2 y 7 km al noroeste del Gasherbrum I y también hace frontera entre China y Paquistán. Originalmente fue denominado K4.

Shisha Pangma: Tiene una altitud de 8027m y aunque está situado en China, se encuentra a tan solo 80 km al norte de Katmandú y 120 km al noroeste del Everest. Su nombre significa “cresta sobre el prado”, pero también fue conocido como Gosainthan que en sánscrito significaba “casa del santo”.

A pesar de ser uno de los más difíciles, el primer “ochomil” escalado fue el Annapurna en 1950 por los franceses Maurice Herzog y Louis Lachenal. No suponía un récord de altitud, puesto que en 1924 Edward Norton llegó hasta el Gran Corredor del Everest (a 8570 metros) y días después George Mallory y Andrew Irvine fueron avistados más arriba aún antes de que no se volviese a saber de ellos, pero sí que suponía un récord en cuanto a la cumbre de más altitud nunca antes conquistada.

Aparte de los catorce “ochomiles” hay otras 16 cimas en el mundo que superan los 8000 metros de altitud pero que como no son consideradas como cumbres principales de la montaña a la que pertenecen, por no tener una prominencia mayor de 300 metros con respecto a la cumbre principal, no están incluidas en la lista de “ochomiles”. En 2013, la UIAA (Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo) se planteó incluir seis cimas secundarias dentro de la lista de ochomiles, aquellas que tenían una prominencia mayor de 60 metros, de tal manera que el Yalung Kang o Kangchenjunga Oeste (8505 m), el Kangchenjunga Sur (8476 m), Kangchenjunga Central (8473 m), el Lhotse Shar (8382 m), el Lhotse Central (8410 m) y el Broad Peak Central (8011 m), se incorporarían a la lista para subir el reto a 20 “ochomiles”. Se acabó desestimando.

Por cierto, el pasado 26 de Enero de 2018 murió la periodista Elisabeth Hawley a los 94 años de edad. Llevaba afincada en Katmandú desde 1963 y era conocida como “la notaria del Himalaya”. Se entrevistaba personalmente con los montañeros antes y después de sus expediciones y era la encargada de anotar sus éxitos y fracasos. A pesar de que sus registros no eran oficiales, sus decisiones eran respetadas por la comunidad internacional de montañismo, debido a la precisión de sus registros y ha sido ella quien hasta ahora ha dado validez a todas ascensiones de las que he hablado en estas dos últimas entradas. Todos sus registros son públicos y se pueden consultar en http://www.himalayandatabase.com garantizando la continuidad de su labor que realiza un equipo de personas que dirige la periodista alemana Billi Bierling, hasta hace poco su asistente.

lunes, 15 de enero de 2018

LA CONQUISTA DE LOS POLOS

En la entrada anterior, “La conquista del Everest”, hablaba acerca de la penúltima gran conquista del hombre desde el punto de vista de la exploración, previo a la conquista de la Luna. Con anterioridad, a principios del siglo XX, el reto estuvo en ver quién llegaba primero a los polos Norte y Sur, una vez que se habían logrado finalizar con éxito las principales expediciones africanas, la última de ellas con el objetivo de localizar las fuentes del Nilo, culminada por el británico John Spekey en 1862 y ratificada un década después por el también británico Henry Morton Stanley.

La conquista del Polo Norte acabó siendo un duelo entre los estadounidenses Frederick Cook y Robert Peary. Hasta entonces se habían realizado múltiples expediciones de distintas nacionalidades y con distintos objetivos al Océano Glaciar Ártico, la mayoría de ellas buscando la existencia de mar abierto libre de hielo en torno al Polo Norte, pero sin intención de llegar a éste. No fue hasta 1906, cuando Robert Peary proclamó haber superado los 87º de latitud norte, partiendo desde el cabo Sheridan que es la punta más septentrional de la isla canadiense de Ellesmere, (por encima del paralelo 82) en una expedición sobre trineos tirados por perros, aunque quedó en entredicho debido a incongruencias en su diario y a que no pudo ser corroborado por otros miembros de la expedición.

Frederick Cook, que con anterioridad había participado como cirujano en expediciones al Ártico (con el propio Peary) y al Antártico, organizó su propia expedición en 1907, partiendo desde Annoatok (Groenlandia) situada por encima del paralelo 78. Dijo haber llegado al Polo Norte en Abril de 1907, para lo cual aportó documentos gráficos acreditativos de tal hazaña cuando regresó 14 meses después.

Para entonces, Robert Peary ya había partido de nuevo hacia Ellesmere para iniciar una nueva expedición. Tras pasar el invierno en la isla canadiense, partiría hacia el Polo Norte el 1 de Marzo de 1909 y supuestamente lo alcanzó el 7 de abril de 1909. Al regresar se encontró con que Cook decía haber llegado primero, aunque las dudas en torno a esta hazaña ya eran grandes, debido a que las pruebas aportadas por Cook no eran consistentes y a las serias contradicciones en las versiones de sus acompañantes. Por ello, a Peary no le costó demasiado trabajo desenmascarar la mentira y destruir la reputación de Cook, convirtiéndose en un héroe por ser el primer hombre en llegar al Polo Norte, a pesar de que sus navegaciones no pudieron ser contrastadas y que las distancias y velocidades del viaje no cuadraban. Posteriormente se descubrió que Cook también mintió cuando dijo haber sido el primero en subir en 1906 al monte McKinley, (Alaska).

Del mismo modo la conquista del Polo Norte fue un duelo entre dos, la conquista del Polo Sur también acabó siendo una carrera entre dos, en este caso entre el británico Robert Scott y el noruego Roald Amundsen. Con anterioridad a esta carrera improvisada, se habían realizado una docena de expediciones desde 1893.

Robert Scott partió desde Inglaterra en Junio de 1910, rumbo a Melbourne (Australia), para desde allí desplazarse a la isla de Ross, ya en la Antártida, (más allá del paralelo 77), lugar donde instalaría el campamento base. Ya había estado al mando de una expedición anterior que fracasó debido la falta de experiencia en el manejo de los esquíes y los perros, por lo que esta vez prefirió utilizar ponis siberianos y trineos oruga motorizados.

Por su parte, Roald Amundsen, tras haber realizado varias expediciones al Polo Norte (había descubierto el paso del Noroeste) y haber formado parte de otra expedición al Polo Sur, llevaba preparando su expedición para conquistar el Polo Norte desde 1907. Cuando en Septiembre de 1909 se enteró que Robert Peary lo había logrado, decidió cambiar de planes y adaptar su expedición para conquistar el Polo Sur. Así, en Agosto de 1910, dos meses después de que Scott partiese desde Inglaterra, Amundsen partió desde Noruega rumbo a Madeira desde donde se trasladaría a la Bahía de las Ballenas, un puerto de hielo natural situado en la Atlántida, en el lado opuesto de la banquisa del mar de Ross. Logró llegar apenas unos días después de que Scott lo hiciera a la isla de Ross, por lo que ambas expediciones afrontaron casi a la vez la barrera de hielo de Ross, un enorme campo de hielo de varios cientos de metros de espesor que se eleva entre 15 y 50 metros sobre el agua.

La conquista del Polo Sur se convertía en una carrera entre dos expediciones muy desiguales. Mientras que Amundsen era un consumado explorador que manejaba a la perfección los esquíes y los trineos de perros, Scott era un capitán de la Armada que vio en esta aventura una oportunidad para promocionar. Amundsen había preparado a conciencia su expedición durante cerca de tres años, en los que había reunido provisiones, trineos, ropa adecuada fabricada con pieles y cien perros groenlandeses; mientras que Scott había tomado sus decisiones en función de sus carencias, pero sin comprobar lo adecuado de los cambios.

Así, la expedición noruega liderado por Amundsen e integrada también por Oscar Wisting, Sverre Hassel y Helmer Hanssen, llegó al Polo Sur el 14 de Diciembre de 1911, siendo los primeros en hacerlo y pasando a la historia como los conquistadores del Polo Sur. La expedición británica llegó un mes más tarde, el 17 de Enero de 1912, encontrándose con una tienda con la bandera noruega y una carta de los vencedores. Durante el viaje de ida habían vivido una auténtica odisea, pues los ponis siberianos no resistieron el frío antártico y los motores de los trineos se congelaron debido a los fríos extremos. Esto, unido a un cálculo inadecuado de provisiones, una capacidad de carga limitada a los propios miembros de la expedición y unas condiciones meteorológicas cada vez más adversas, les condujo a un trágico desenlace, pues todos los miembros de la expedición (Robert Scott, Edward Wilson, Henry Bowers, Lawrence Oates y Edgar Evans) acabaron muriendo en el viaje de vuelta. A pesar de la derrota, los miembros de la expedición británica fueron condecorados a título póstumo.

En 1996 salió a la luz el diario original de Robert Peary (el conquistador originario del Polo Norte) donde se comprobó que sus mediciones reales no coincidían con las que había publicado. Robert Peary, también había mentido, pues se había quedado a 36 km del Polo Norte. Quedaba entonces por ver quién había sido la persona que había conquistado el Polo Norte.

Los primeros en avistar el Polo Norte fueron los miembros de una expedición liderada por el noruego Roald Amundsen, (el mismo que conquistó el Polo Sur) y el italiano Umberto Nobile, acompañados por el estadounidense Lincoln Ellisworth y los también noruegos Oscar Wisting (que también participó en la conquista del polo Sur) y Hjalmar Riiser-Larsen, quienes en 1926, a bordo de un dirigible, buscaban tierra no descubierta entre el Polo Norte y Alaska.

Los primeros en pisar el Polo Norte fueron los miembros de una expedición científica soviética liderada por Alexander Kutznetsov quienes en 1948 llegaron en tres aviones para recoger datos.

Pero la primera expedición que llegaría por su propio pie al Polo Norte fue la liderada por el británico Wally Herbert que entre Febrero de 1968 y Junio de 1969, recorrieron los 6.115 km que separan Punta Barrow (Alaska) y la isla Spitsbergen (Noruega). Ellos fueron los conquistadores del Polo Norte, aunque no lo sabrían hasta casi 30 años después de su gesta.


Por cierto, el primero en pisar los llamados tres polos de la Tierra (Polo Norte, Polo Sur y Everest) fue el neozelandés Edmund Hillary (el conquistador del Everest) cuando en 1985 llegó al Polo Norte junto al astronauta Neil Armstrong (el conquistador de la Luna). Hillary ya había estado en el polo Sur en 1958, pero en ambas expediciones se utilizó maquinaria motorizada para llegar. Por ello, la primera persona en completar el desafío de los tres polos fue el noruego Erling Kagge en 1994. Ocho años después, en 2002, la sueca de origen checo Tina Sjögren se convirtió en la primera mujer en completar este desafío.

lunes, 18 de diciembre de 2017

LA CONQUISTA DEL EVEREST

La película “Everest”, dirigida por el islandés Baltasar Kormákur, narra la tragedia ocurrida en el monte Everest el 10 de Mayo de 1996 en la que ocho alpinistas fallecieron en el trayecto de descenso debido a una fuerte tormenta (tres de ellos miembros de la policía fronteriza indo-tibetana que ascendieron por la cara norte y que no aparecen en la película). Está basada en las diferentes versiones que han sido publicadas entre 1997 y 2015, pues hasta siete libros han sido publicados contando la versión de otros tantos alpinistas pertenecientes a las expediciones al Everest que fueron afectados por aquella tormenta, destacando el bestseller “Mal de altura” del periodista estadounidense Jon Krakauer, que se enroló en la expedición que perdió a cuatro de sus miembros en el descenso y cuya presencia allí tenía por objetivo escribir acerca de la cada vez mayor presencia de expediciones comerciales en el Everest.

Hasta entonces, la mayor tragedia la había sufrido la primera expedición que se realizó para escalar el Everest, cuando el 7 de Junio de 1922 una avalancha sepultó a siete porteadores indo-británicos en el Collado Norte. Igualmente, otras dos avalanchas se habían llevado la vida de seis personas. El 5 de Abril de 1970 una expedición japonesa perdió a seis sherpas en la Cascada de Hielo (situada entre el Campo Base y el Campo 1) y el 9 de Septiembre 1974 una expedición francesa perdió a su jefe de expedición y a cinco sherpas mientras hacían noche cuando ascendían la Cresta Oeste.

Posteriormente a esta tragedia de 1996, han sucedido las más graves, pues el 18 de Abril de 2014 una avalancha sepultó a 16 sherpas en la Cascada de Hielo y el 25 de Abril de 2015, otra avalancha originada por el terremoto que asoló Nepal arrasó el campamento del Campo Base provocando 19 muertos, a los que habría que sumar otros tres más al día siguiente por una nueva avalancha durante las tareas de rescate y de acondicionamiento de las vías de evacuación.

El monte Everest tiene una altitud de 8.848 metros, lo que le convierte en la cima del mundo. Se denomina así desde 1865 y su nombre es un homenaje a su descubridor George Everest, quien fue responsable general de la topografía de la India desde 1830 hasta 1843. También es conocido como Sagarmatha (la frente del cielo) en Nepal o Chomolungma (madre del Universo) en Tíbet (China), pues la cumbre hace de frontera entre ambos países.

La primera expedición para ascender el Everest se realizó en 1922 por un equipo británico liderado por Charles Bruce y se saldó con tres intentos infructuosos y siete bajas. El año anterior ya se había realizado una expedición de exploración a cargo de George Mallory y Guy Bullock, que llegó hasta el Collado Norte (situado a algo más de 7000 metros de altura). Dos años después, en 1924, una nueva expedición británica volvió a intentarlo. En el segundo intento, el líder de la expedición, Edward Norton, llegó hasta el Gran Corredor (a 8570 m de altitud) lo que suponía un récord mundial y en el tercer intento, George Mallory y Andrew Irvine no regresaron. Su compañero Noel Odell dijo haberlos avistado cerca de la cima pero nunca más se supo de ellos.

Tras distintos intentos que cada vez se quedaban más cerca de la cumbre, el 29 de Mayo de 1953, el neozelandés Edmund Hillary y el sherpa nepalí Tenzing Norgay, que formaban parte de la novena expedición británica al Everest, culminaron la primera ascensión exitosa.

Desde entonces hasta hoy (incluyendo los datos publicados de 2017) ha habido unos 8.250 encumbramientos realizados por parte de algo más de 4.800 personas distintas. De esos más de ocho mil encumbramientos, los sherpas Apa Sherpa, Tashi Purba y Kami Rita Sherpa son quienes más veces encumbraron (21) y el estadounidense Dave Hahn es el escalador no sherpa que más veces alcanzó la cima (15). Unos 300 encumbramientos han sido realizados por mujeres, siendo la japonesa Junko Tabei la primera en hacer cumbre en 1975 y la sherpa Lhakpa Sherpa quien más veces hizo cumbre (ocho). Algo más de 200 encumbramientos fueron realizados sin usar oxígeno suplementario siendo el italiano Reinhold Messner y el austriaco Peter Habler los primeros en lograrlo en 1978. Y sólo 15 encumbramientos se han realizado en invierno o con condiciones meteorológicas invernales, siendo los polacos Krzysztof Wielicki y Leszek Cichy los primeros en conseguirlo en 1980.

Por el contrario, entre 1921 y 2017 han muerto en el intento 297 personas (117 de ellos eran sherpas), debido principalmente a avalanchas, caídas, congelación o mal de altura. Éste último se debe a la existencia de un 66% menos de oxígeno en la cima del Everest que a nivel del mar por lo que puede provocar edemas cerebrales y pulmonares e infartos cerebrales y cardiacos en personas mal adaptadas a la altura. Además, las condiciones del Everest son tan severas que resulta casi imposible evacuar gran parte de los cadáveres, por lo que la gran mayoría permanecen en la montaña, siendo muchos de ellos visibles desde las vías de ascenso habituales.

En Enero la temperatura media en la cumbre es de -36ºC aunque puede llegar a bajar hasta -60ºC por la noche. Además, en invierno los vientos soplan a más de 200 km/h, pudiendo llegar a los 350 km/h. Por el contrario, en Julio la temperatura media sube hasta -20ºC con vientos más suaves, aunque con abundantes precipitaciones en forma de nieve debido a la llegada de los Monzones. Es por ello que la temporada de escalada se limita a una pequeña ventana de tiempo en primavera, cuando los vientos no son tan fuertes, la temperatura es algo más suave y la presencia de nieve no es tan abundante; y otra en otoño, más arriesgada porque hay una mayor cantidad de nieve.

Para poder subir al Everest hay que pagar un permiso de escalada. El coste por persona en Nepal es de 11.000 $ más otros gastos en gestiones y obligaciones, mientras que en Tíbet (China) es de 9.950 $ si se forma parte de un equipo de cuatro o más personas o 19.500 $ si el equipo es inferior (otros gastos aparte). En definitiva, subir al Everest supone un desembolso nunca inferior a 30.000 $ incluyendo todos los gastos, pudiendo llegar fácilmente a 60.000 $.

Aunque existen un total de 18 rutas de escalada oficiales, hay dos rutas principales, la nordestal (desde el Tíbet) y la suroriental o estándar (desde Nepal) que es la más popular, y es la utilizada en más del 60% de los intentos. Aunque esta ruta estándar no plantea retos técnicos en escalada considerables, atraviesa la Cascada de Hielo de Khumbu, lugar en donde han perdido la vida 45 personas por avalanchas, caídas en grietas o aplastamientos por desprendimientos de bloques de hielo.

Por norma general, se suelen emplear unos siete días desde el campamento base hasta la cumbre y se puede necesitar unos cinco días para bajar de nuevo al campamento base. El de la Ruta Norte (Tíbet) está situado a 5.180 metros de altitud y el de la Ruta Sur (Nepal) a 5.380. A esa altura, cada persona puede quemar más de 10.000 calorías diarias, número que puede duplicarse durante el ascenso a la cumbre, por lo que durante el tiempo que dura una expedición, cada miembro suele perder entre 5 y 10 kg de peso.

El 1 de mayo de 1999 fue encontrado el cuerpo de George Mallory a 8.150 metros de altitud, fallecido en 1924. En función de las heridas detectadas en su cuerpo momificado se pudo saber que murió por los golpes recibidos en una caída que se produciría por un resbalón cuando iba atado a su compañero Andrew Irvine durante el descenso. No se encontró ni la cámara de fotos que llevaban, ni la foto de su mujer que Mallory iba a dejar en la cumbre, por lo que no se puede saber si hicieron cumbre o no. Según el documental de “La conquista del Everest: El sueño más salvaje” de National Geographic, protagonizado por el montañero Conrad Anker y el escalador Leo Houlding en donde recrean la ruta que siguieron Mallory e Irvine usando en algunos tramos un equipo de idénticas características a las que ellos usaron, es posible que hicieran cumbre y el documental insinúa que pudieron haberlo hecho, a pesar de la enorme dificultad que supone el “Segundo Escalón” y de una opinión mayoritariamente contraria a que lo lograran por parte de expertos en montañismo. Por lo tanto, sigue la incertidumbre de si fueron los primeros en hacer cumbre en el Everest. Habrá que esperar a que aparezca el cuerpo de Irvine para ver si la cámara de fotos permanece junto a él y saber si lo lograron o no, pues de momento, sólo ellos lo supieron y con ellos se fue la respuesta al dilema.