miércoles, 22 de abril de 2015

LA TEORÍA DEL HUMOR

Mis padres tuvieron una amistad muy estrecha durante muchos años con José Antonio y Eli, los padre de José Félix y Óscar, dos amigos míos de la infancia, razón por la cual íbamos mucho a su pueblo, Fuentelcésped, situado a tan sólo 10 Kms. de Aranda.

En una de esas veces, aprovechando el buen tiempo que hacía en uno de esos días soleados de Mayo, fuimos a comer con ellos al solar en donde José Antonio se estaba haciendo un merendero. Al lado de las obras plantamos la mesa y pasamos la sobremesa jugando alrededor de ella, evitando el acercarnos mucho pues sólo estaban puestos los cimientos.

Por aquel entonces, José Félix, Óscar y mi hermana tendrían 10, 8 y 7 años, respectivamente y yo andaba por los 9. El caso es que en una de éstas, y sin saber muy bien cómo, mi hermana se cayó, ante la carcajada de nosotros tres y el pánico de mis padres, pues la caída era de unos cinco metros. Ahora lo recuerdo con bastante vergüenza, el haberme reído de aquello a carcajada limpia, pues aunque sólo se quedó en unas contusiones que dejaron a mi hermana dos días en cama, las consecuencias podrían haber sido dramáticas.

Pero el caso es generalizado y ciertas desgracias ajenas producen risa, de lo contrario no triunfarían programas del parangón de “Vídeos de primera” y todas las copias y sucedáneos que se han emitido posteriormente, así como multitud de vídeos que circulan por Youtube.

Recuerdo también un episodio de mi “tía Feli”, la que para mí fue como mi abuela paterna por el trato tan estrecho que teníamos con ella, aunque realmente era prima política de mi padre. Un día que estaba junto con sus cuatro nietos mayores merodeando una fuente que había sita junto a su casa, yo estaba encargado de cuidar de ellos y de que ninguno se cayese dentro. Ellos tendrían unos tres años cada uno, por lo que yo tendría ocho. El caso es que según me acerqué a uno de ellos para alejarlo del borde, debí resbalar y caí dentro de la fuente, empapándome por completo a pesar de que el nivel del agua difícilmente me sobrepasaría las rodillas. Jamás había visto reír a mi tía Feli, pero nada más que me caí comenzó a reírse a carcajadas durante más de media hora repitiendo continuamente “estamos pendientes de que no se caigan los pequeños y se cae el grande”. Llegué a pensar que se iba a caer de la silla del ímpetu con el que se carcajeaba.

La verdad es que no hay una fórmula para hacer reír de forma sistemática. Nos reímos de situaciones absurdas, circunstancias o aconteceres inesperados, expectativas no cumplidas,… e incluso también nos reímos forzosamente. Una pequeña desgracia de un tercero cumple con parte de estas premisas.

Según la teoría de la incongruencia y la ambigüedad, una de las tres teorías filosóficas fundamentales del humor, y base de la risa según los autores más contemporáneos, señala que el individuo tiende a reír de lo “incongruente”, de la ruptura del orden y del absurdo que percibe de la realidad. Según esta teoría, la risa puede provenir de una convergencia inusual, inconsistente o incompatible de ideas, en situaciones, conductas o actitudes, algo así como una situación en la que en una secuencia de acontecimientos ocurre algo inesperado.

Esta teoría fue desarrollada principalmente por el filósofo alemán Arthur Schopenhauer. Para él, “la causa de lo risible está siempre en la subsunción o inclusión paradójica, y por lo tanto inesperada, de una cosa en un concepto que no le corresponde, y la risa indica que de repente se advierte la incongruencia entre dicho concepto y la cosa pensada, es decir, entre la abstracción y la intuición. Cuanto mayor y más inesperada sea esa incompatibilidad, mayor será la risa”. Por lo tanto, la risa, o el placer asociado a ésta, es el resultado de la percepción de esa incongruencia en un contexto lúdico, (un contexto basado en la ausencia de racionalidad).

El humorismo se origina con la ayuda del escepticismo, (desconfianza o duda de la verdad o eficacia de alguna cosa), haciéndonos reír y pensar. Es un instrumento corrosivo de la verdad, por lo que es incisivo, mordaz o hiriente. El humor juega con las “insuficiencias de la condición humana”, encerrando la crítica e incluyendo también al sujeto. El humor crítico es cuestionador y contestatario y surge también como una lucha contra los convencionalismos.

Sin embargo, la comicidad es un fenómeno más superficial que el humorismo, en cuanto a que su función principal es hacer reír, divertir, entretener o agraviar y es situacional (torpeza, ridiculez, absurdo, incongruencia…). Viene del deseo de reírse de algo o de alguien que consideramos inferior o de una simple necesidad de exteriorización lúdica y está en relación con las limitaciones de los individuos.

Hay otras dos teorías filosóficas del humor, que son menos tenidas en cuenta actualmente. Una es la teoría de superioridad, creada desde Platón y mantenida hasta el siglo XVIII, y otra es la teoría de la descarga.

La teoría de superioridad sostiene que toda experiencia humorística surge como manifestación del sentimiento de superioridad del hombre hacia el hombre. Así, el reírse de otro afirmaría orgullosamente el propio ego y sería el cauce ejercer una represalia contra quienes consideramos inferiores a nosotros. Según el filósofo francés Henri Bergson, (Premio Nobel de Literatura en 1927), nos produce risa aquello que se nos presenta como caricatura o deformación de nosotros mismos.

La teoría de la descarga viene a decir, (según Freud), que las expresiones de humorismo, comicidad y chiste son fuentes de placer porque ahorran al hombre un gasto de energía psíquica. Igualmente, (según Aristóteles), filtrando la realidad por el humor se eliminan ciertas tensiones negativas, llegando a un equilibrio emocional.

En definitiva, que independientemente de las teorías, lo cierto es que la risa provoca una importante liberación de serotonina, dopamina, adrenalina y endorfinas, (conocidas como las hormonas de la felicidad. La explosión de carcajadas provoca algo muy parecido al éxtasis, aportando vitalidad y energía e incrementando la actividad cerebral. Al reírnos, muchos músculos de nuestro cuerpo que permanecían inactivos se ponen en funcionamiento. Es un estímulo eficaz contra el estrés, la depresión y la tristeza. Por eso nos rendimos ante la incongruencia a través de la risa en lugar de intentar imponer un orden racional, aunque en algunos casos nos pueda avergonzar reírnos de determinadas situaciones.

jueves, 9 de abril de 2015

LA GENÉTICA DEL DEPORTE

Recuerdo un debate recurrente que tenía con mis compañeros de piso en época universitaria acerca de ciertas manifestaciones que hacían algunos futbolistas donde insistían en que el futbolista nace y no se hace. Yo no estaba muy de acuerdo con ello, pues aunque la genética era bastante importante para la práctica de ciertos deportes y fundamental para otros, pensaba que en el fútbol no lo es todo la genética, sino que también se podía trabajar ciertos aspectos importantes que se ha de tener para llegar a ser un futbolista profesional, ya que el fútbol es deporte pero también se necesita del dominio del balón y del juego.

Con la irrupción de los hermanos Llorente, (Julio, Paco, José Luis y Toñín), los dos primeros futbolistas y los otros dos baloncestistas, (los cuatro eran sobrinos de Paco Gento), se zanjó el debate, pues era bastante difícil de argumentar por mi parte que dicha circunstancia no se debiese a condiciones genéticas.

Es evidente que el entrenamiento y la dedicación son imprescindibles para triunfar en el deporte pero, desde luego, la genética juega un papel fundamental, que no excluyente, salvo en ciertos deportes donde es primordial.

En fútbol, que es un deporte donde creo que la genética no es tan fundamental, es muy habitual la presencia de hermanos. Actualmente, los hermanos Boateng (Kevin-Prince y Jerome), los Alcántara (Thiago y Rafinha, hijos de Mazinho) y los Touré (Kolo y Yaya), son los más significativos, aunque también hay que destacar a los Higuaín (Gonzalo y Federico, hijos de Jorge Higuaín), los Milito (Gaby y Diego), los Callejón (Jose y Juanmi), los Alonso (Xabi y Mikel, hijos de Perico Alonso), los Negredo (Álvaro, Rubén y César), los Baraja (Rubén y Javier), los Ñíguez (Aaron, Saúl y Jony), los Da Silva (Fabio y Rafael), los Fernández (Nacho y Álex) o los gemelos Bender (Lars y Sven).

Igualmente, en las últimas décadas se han dado los conocidos casos de los hermanos De Boer (Frank y Ronald, gemelos), los Neville (Gary y Phil), los Hierro (Manolo y Fernando), los Guerrero (Julen y José Félix), los López (Sergi y Gerard), los García Junyent (Óscar, Roger y Genis), los González (Fran y José Ramón), los mellizos Barros Schelotto (Guillermo y Gustavo), los Helguera (Iván y Luis), los Maradona (Diego Armando, Lalo y Hugo), los Bakero (José Mari y Santi), los Witschge (Rob y Richard), los Koeman (Ronaldo y Erwin), los Pérez Muñoz (Alfonso e Iván), los Baresi (Giuseppe y Franco), los Ferdinand (Rio y Anton), los Rummenigge (Karl-Heinz y Michael), los Larráinzar (Txomin e Iñigo), los Ablanedo (José Luis y Juan Carlos), los Mejías (Pepe y Salvador), los Rojo (Txetxu y José Ángel) o los Castro (Quini y Jesús). Y más atrás, cabe destacar, como más significativos, a los Van de Kerkhof (René y Willy, gemelos de la Holanda del 74), los Charlton (Jack y Bobby, en los años 60) o los Regueiro (Pedro y Luis, en los años 30).

En el fútbol también se han dado muchos casos de futbolistas profesionales que son hijos de otros futbolistas profesionales. Los casos más destacados son los Cruyff (Johann y Jordi), los Maldini (Cesare y Paolo), los Sanchís (Manolo y Manolo), los Reina (Miguel y Pepe), los  González (Míchel y Adrián), los Busquets (Carlos y Sergio), los Verón (Juan Ramón y Juan Sebastián), los Suárez (Cundi y Rubén), los Ríos (Eusebio y Roberto) o los Cherishev (Dmitri y Denís), aparte de los ya comentados anteriormente, (los Alcántara, los Alonso o los Higuaín).

Quizás los hermanos más conocidos del deporte masculino mundial actual pueden ser los hermanos Gasol (Pau y Marc), estrellas en la NBA, liga en la que ha habido 60 casos de hermanos en toda su historia. Sin duda, el baloncesto es un deporte donde la genética es algo fundamental y, por lo tanto, se han dado múltiples casos de hermanos que han destacado. En la actualidad cabe destacar a los Reyes (Alfonso y Felipe), los Fernández (Rudy y Marta), los Lavrinovic (Kristof y Darjus), los Lorbek (Erazem y Domen), los Morris (Marcus y Markieff, gemelos) o las gemelas Miller (Coco y Kelly), y con anterioridad han destacado los Petrovic (Aleksandar y Drazen), los Martín (Fernando y Antonio), los Jofresa (Rafa y Tomás), los Angulo (Alberto y Lucio) o los Arcega (Fernando, José Ángel y Joaquín), entre los más conocidos en nuestro país.

Las hermanas más mediáticas en la actualidad son las Williams (Venus y Serena). El tenis también disfruta de otra presencia muy mediática de hermanos, los gemelos Bryan (Bob y Mike), en la categoría de dobles. En la actualidad, cabe destacar también a los hermanos Murray (Andy y Jamie) y menos recientemente a los Safin (Marat y Dinara), los Sánchez Vicario (Emilio, Javier y Arantxa) o los McEnroe (John y Patrick).

El ciclismo goza de incontables casos. Actualmente los más conocidos son los hermanos Schleck (Andy y Frank), que comparten carretera con los hermanos Chavanel (Sylvain y Sébastien), los Sagan (Juraj y Peter), los Izagirre (Gorka e Ion), los Herrada (Jesús y José), los Quintana (Nairo y Dayer). Con anterioridad se dieron los casos de los hermanos Induráin (Miguel y Prudencio), los Jalabert (Laurent y Nicolas), los Beloki (Joseba y Gorka), los Osa (Aitor y Unai), los González de Galdeano (Álvaro e Igor), los gemelos Ochoa (Javier y Ricardo), los Gorospe (Julián y Rubén) o los Zberg (Markus, Beat  y Luzia), entre otros muchos, así como las más conocidas sagas de los Merckx (Eddy y Axel) o de los Roche (Stephen y Nicolas).

En el mundo del motor proliferan muchos casos de hermanos y de sagas padre-hijo. Sin duda, en este campo, es más importante la preparación a edades precoces que la genética. En la actualidad los hermanos más famosos son los Márquez (Marc y Alex) y los Espargaró (Aleix y Pol), y recientemente los Schumacher (Michael y Ralf) o los Aoyama (Hiroshi y Shuhei). En cuanto a las sagas, las más destacables por logros son los Rosberg (Keke y Nico), los Sáinz (Carlos y Carlos Jr.), los Verstappen (Jos y Mas), los Piquet (Nelson y Nelsinho), los Nieto, (Ángel, Gelete y Fonsi, padre, hijo y sobrino), los Hill (Graham y Damon), los Villeneuve (Gilles y Jacques) o los Lampkin (Martin y Doug), entre innumerables casos.

En los deportes menos mediáticos, igualmente la presencia de hermanos es muy habitual e incluso mayor, ya que estas modalidades deportivas suelen tener una competencia menos brutal. Entre los más exitosos, tanto españoles como no, cabe destacar a los hermanos Entrerríos (Alberto y Raúl) y a los Gille (Bertrand, Guillaume y Benjamin) en balonmano; los Linares (Andreu y Joan) en fútbol sala; los López Zubero (David y Martín), los Wildeboer (Aschwin y Olaf) y los Manaudou (Laure y Florent) en natación; los Brownlee (Alistair y Jonathan) en triatlón; los Fernández Ochoa (Paquito y Blanca) y los Kostelic (Janica e Ivica) en esquí, los Carballo (Jesús, Javier, Manuel y Marta, hijos de Jesús Carballo) en gimnasia, los Manning (Peyton y Eli, hijos de Archie) y los Barber (Ronde y Tiki) en fútbol americano o los Molina (Bengie, Yadier y José) en béisbol.

Eso sí, más extraños son los casos de hermanos que se dedican a un deporte distinto. Aparte de los hermanos Llorente, (citados al principio), se puede destacar a los Sánchez (Pedro León y Luis León, futbolista y ciclista respectivamente) y el hecho de que el baloncestista Joakim Noah es hijo del que fuera tenista Yannick Noah.

Es difícil pensar que se puedan crear campeones por combinación genética, aunque sí que habría muchas posibilidades de crearlos si a una combinación genética se le uniese una fuerte dedicación, algo que, sin duda, también es fundamental para triunfar en el deporte de élite. En menos de una década podremos comprobar una buena prueba de ello. Podremos comprobar si los hijos de Andre Agassi y Steffi Graf, (Jaden Gil y Jaz Elle), logran destacar en tenis o en otro deporte, al fin y al cabo sus padres no sólo llegaron a ser números 1 del mundo, (en el caso de Steffi Graff durante 7 años), sino que estuvieron en lo más alto del tenis durante toda una década.

martes, 24 de marzo de 2015

LOS MUERTOS DE LA FÓRMULA 1

La primera vez que vi una carrera de Fórmula 1 fue el G.P. Portugal de 1984 donde Niki Lauda y Alain Prost se jugaban el Mundial. Desde entonces la seguí año tras año, a pesar de que algunos años no se televisó en España.

De las muchas carreras que recuerdo, la que más me impactó fue el Gran Premio de San Marino de 1994, disputado en el circuito de Ímola. Vi como Ayrton Senna, (tricampeón del Mundo), estrellaba su Williams contra un muro de protección a 320 km/h tras salirse en la curva de Tamburello por la rotura de la barra de dirección de su monoplaza. Falleció horas después a causa del fuerte traumatismo craneal producido en el choque. El día anterior también había fallecido el piloto austriaco Roland Ratzenberger en la segunda sesión de entrenamientos, tras chocar casi frontalmente a 315 km/h contra la barrera de protección. Esa fue la última carrera de Fórmula 1 con víctimas mortales y, también, la muerte más mediática de la Fórmula 1.

El primer piloto que murió en un Gran Premio de Fórmula 1 fue el estadounidense Carl Scarborough. Lo hizo por hipertermia en la disputa de las 500 millas de Indianápolis de 1953, que  estuvieron incluidas en el campeonato de Fórmula 1 desde 1950 hasta 1960. Dos semanas antes, su compatriota Chet Miller había fallecido tras un accidente en las sesiones prácticas. Seis pilotos más fallecerían durante las seis ediciones siguientes de este Gran Premio, entre ellos Bill Vukovich en 1955, en un choque en cadena cuando lideraba la carrera que había ganado las dos ediciones anteriores, justo cuatro días después de la desaparición del italiano Alberto Ascari, (bicampeón del mundo), que estrelló un Ferrari que estaba probando en el circuito italiano de Monza. Un año antes, el piloto argentino Onofre Marimón falleció en el acto tras accidentarse con su Maserati en el circuito de Nurburgring durante los entrenamientos del G.P. de Alemania.

El 6 de Julio de 1958, el italiano Luigi Musso murió tras accidentarse con un Ferrari en el G.P. de Francia. Un mes después lo hacía su compañero de equipo, el británico Peter Collins, tras un accidente en el G.P. de Alemania. Ambos iban terceros en el Mundial cuando murieron. Y en el último G.P. de esa temporada disputado en Casablanca (Marruecos), el británico Stuart Lewis-Evans sufrió graves quemaduras al arder su bólido en el arcén después de que se hubiera retirado de la carrera por problemas mecánicos. Falleció una semana después como consecuencia de dichas quemaduras.

Dos años después, el 19 de Junio de 1960, en el Gran Premio de Bélgica disputado en el circuito de Spa-Francorchamps, dos pilotos británicos Chris Bristow y Alan Stacey fallecieron en sendos accidentes ocurridos en las vueltas 19 y 24 respectivamente en la curva de Burnenville.

Al año siguiente, el 10 de septiembre de 1961, se produjo el accidente más grave de la historia de la Fórmula 1. El alemán Wolfgang Von Trips partía con la “pole-position” e iba líder del Mundial. Si subía al pódium del G.P. de Italia se proclamaba campeón del mundo a falta de una carrera. En la segunda vuelta el escocés Jim Clark tocó con su Lotus al Ferrari del alemán, que fue a chocar con una tribuna del circuito de Monza, en la que además de él, fallecieron 15 espectadores. Parece ser que a Wolfgang Von Trips el destino le deparaba lo inevitable, puesto que el mismo día de su muerte iba a coger un avión rumbo a Estados Unidos, (para preparar el último G.P.), que se estrelló sobre Escocia. Acabó siendo subcampeón del mundo a título póstumo tras su compañero de equipo el estadounidense Phil Hill.

En 1964, el holandés Carel Godin de Beaufort falleció como consecuencia del accidente sufrido en los entrenamientos del G.P. Alemania. Dos años después, nuevamente el circuito alemán de Nurburgring fue escenario de un accidente mortal, pues el británico John Taylor chocó en la primera vuelta contra el Matra del belga Jacky Ickx, incendiándose su Brabham. Falleció cuatro semanas después como consecuencia de las quemaduras. También a consecuencia de las quemaduras sufridas tras sufrir un accidente, el italiano  Lorenzo Bandini con Ferrari en 1967 y el francés Jo Schlesser con Honda en 1968 perdieron la vida tras estrellar sus coches en Mónaco y Rouen (Francia) respectivamente, mientras que en 1970, el británico Piers Courage corrió el mismo destino después de que su coche explotara tras chocar al salirse de la pista del circuito holandés de Zandvoort.

El 5 de Septiembre de 1970 el líder del Mundial, el austriaco Jochen Rindt estrelló contra un muro su Lotus en las pruebas previas a la disputa en Monza del Gran Premio de Italia. Fue el primer campeón del mundo a título póstumo, ya que en las cuatro carreras restantes nadie logró superarle. Había ganado cinco carreras en ese año.

El 29 de Julio de 1973, el británico Roger Williamson murió asfixiado después de que el coche se incendiara tras un accidente en el G.P. de Holanda. Poco más de dos meses después fue el francés François Cevert quien falleció debido al accidente en las rondas de clasificación del G.P. de Estados Unidos, (último del Mundial), cuando luchaba por conseguir la "pole" en una carrera en la que se jugaba el subcampeonato del Mundo. Al año siguiente fueron el estadounidense Peter Revson en Kyalami (Sudáfrica) y el austriaco Helmut Koinigg en Nueva York (Estados Unidos) quienes fallecieron tras estrellarse contra las protecciones de la pista. Otro estadounidense, Mark Donohue, fallecería en 1975 como consecuencia de las heridas sufridas en un choque en el G.P. de Austria.

En 1976, el líder del Mundial y vigente campeón del Mundo, el austriaco Niki Lauda, estuvo a punto de morir, (incluso recibió la extremaunción), a consecuencia de las quemaduras producidas al incendiarse su coche en el Gran Premio de Alemania tras sufrir un accidente que le dejaron secuelas físicas de por vida. Dicho accidente le privó de ganar su segundo título mundial, que ganó al año siguiente. Un año después, el galés Tom Pryce falleció en la pista sudafricana de Kyalami cuando le golpeó el extintor de un bombero, al que atropelló y mató en la recta principal del circuito, que se disponía a socorrer a su compañero de equipo, el italiano Renzo Zorzi cuyo monoplaza humeaba.

El 11 de Septiembre de 1978, el sueco Ronnie Peterson murió 24 horas después de sufrir un grave accidente en una caótica salida en una pista de Monza durante el G.P. de Italia, en la que había ganado en tres ocasiones. Fue subcampeón mundial a título póstumo.

El 8 de Mayo de 1982, el canadiense Gilles Villeneuve falleció en el acto durante la jornada de clasificación al colisionar con otro coche y salir despedido tras estrellarse contra un muro del circuito de Zolder (Bélgica). Un mes después, falleció el italiano Riccardo Paletti al estrellarse contra el Ferrari del francés Didier Pironi, que se había quedado parado en la salida del G.P. de Bélgica. Curiosamente, el propio Didier Pironi tuvo, esa misma temporada, un gravísimo accidente en los entrenos del G.P. de Alemania que le privó de ganar un título mundial que tenía casi en el bolsillo y le apartó de las pistas durante cuatro años. Murió en 1987 a causa de un accidente en una carrera motonáutica. Un año antes, el italiano Elio de Angelis que había disputado más de cien carreras en Fórmula 1, murió en un accidente durante una sesión de test, en el circuito de Paul Ricard, (Francia), mientras probaba su Brabham.

La última carrera con víctimas mortales fue la del ya comentado Gran Premio de San Marino de 1994, disputado en el circuito de Ímola, aunque Ayrton Senna no fue el último piloto de Fórmula 1 muerto, ya que el pasado 11 de Octubre de 2013 fallecía María de Villota a consecuencia de las secuelas sufridas tras estrellar su Marussia en unos entrenamientos del equipo en Julio de 2012.

Sin duda, la muerte de Ayrton Senna sirvió para mejorar la seguridad de la Fórmula 1. Entonces, la FIA estableció un grupo de expertos para analizar sistemática y científicamente cómo hacer que la F1 fuera más segura. Las pruebas de choque se volvieron más estrictas y se redujo la velocidad. Se reglamentaron los cascos, se mejoraron las barreras de contención y los circuitos (con cambios en algunos circuitos antiguos y desfasados y más escapatorias en las pistas) y se modificó el diseño de los monoplazas. Unos cambios que, sin duda, han servido para no tener que ver más muertos en pista, a pesar de los últimos accidentes vividos por Felipe Massa o Robert Kubica.

martes, 10 de marzo de 2015

LOS PUEBLOS MÁS BONITOS DE ESPAÑA

En mi última visita al precioso pueblo de Maderuelo (Segovia), que dista unos 30 kilómetros de Aranda, me encontré con un cartel a la entrada que decía que Maderuelo era uno de “los pueblos más bonitos de España”. Ese mismo cartel me lo encontré posteriormente en Ayllón (Segovia) y este último verano en Lastres (Asturias) y me hizo recordar que ya en Francia me habían hablado de esta iniciativa y que lo vi en Sare, una pequeña localidad francesa próxima a Ascain y a la frontera española. Me pareció estupendo importar esta idea como medio de promoción de ciertas localidades dignas de ser visitadas por optar por una idea de urbanismo acorde a sus raíces y por la conservación de sus estructuras más antiguas.
 
La idea de los pueblos más bonitos de determinados países o regiones surgió en Francia en 1982 y cuenta actualmente con 157 miembros adheridos, siendo adoptada posteriormente en otros lugares. En la región belga de Valonia se creó en 1994 y cuenta actualmente con 24 miembros adheridos, en la región canadiense de Quebec se creó en 1998, (37 miembros adheridos), en Italia en 2001, (217 miembros adheridos), en Japón en 2005, (49 miembros adheridos), y en Rumanía en 2010, (50 miembros adheridos). Actualmente está en desarrollo esa misma idea en Alemania, España y Polonia.

“Los pueblos más bonitos de España” se creó como asociación en 2011 para “promocionar, difundir, fomentar y preservar el patrimonio cultural, natural y rural en áreas geográficas con menor nivel de industrialización y población”. Las condiciones que ha de reunir una población para adherirse a esta asociación son tener una población inferior a 15.000 habitantes, un patrimonio arquitectónico o natural certificado, superar una auditoría de calidad urbanística y arquitectónica, (la cual contempla análisis del estado de conservación, belleza, circulación de coches en casco urbano o facilidades turísticas que ofrece la localidad, entre otras), y llevar a cabo una política de valores, desarrollo, promoción y cuidado de su patrimonio. Además, en poblaciones mayores de 5.000 habitantes la asociación sólo contempla tener un casco histórico en perfectas condiciones.

La presentación de esta asociación se realizó en Enero de 2013, con 14 miembros adheridos, siendo Peníscola (Castellón) el pueblo precursor junto con Medinaceli (Soria), Valverde de los Arroyos (Guadalajara), Morella (Castellón), Pampaneira (Granada), Mojácar y Lucainena de las Torres (Almería), Ayllón y Maderuelo (Segovia) y Valderrobres, Albarracín, Rubielos de Mora, Puertomingalvo y Calaceite (Teruel). En Julio de 2013 se adhirió Santillana del Mar (Cantabria), en Enero de 2014 lo hicieron Frías (Burgos), Pedraza (Segovia), Urueña (Valladolid), Mogarraz y La Alberca (Salamanca), Vejer de la Frontera (Cádiz), Lastres (Asturias), Cantavieja (Teruel) y Alcalá del Júcar (Albacete), y en Enero de 2015 acaban de incorporarse Anento (Zaragoza), Aínsa, Ansó y Alquézar (Huesca), Tejeda (Gran Canaria), Almagro (Ciudad Real), Bárcena Mayor (Cantabria), Guadalest (Alicante), Vilafamés (Castellón), Candelario (Salamanca) y Frigiliana (Málaga), siendo 35 los miembros actuales de esta asociación.

Bien es cierto que aunque no pertenezcan aún a esta asociación, España es un país con numerosas localidades dignas de ser visitadas por cumplir con todas o gran parte de las condiciones impuestas por esta asociación y que a buen seguro se irán incorporando en años venideros. De las que conozco por haber visitado citaría Cangas de Onís, Llanes y Ribadesella (Asturias), Valldemosa, Deià y Sóller (Baleares), Caleruega, Covarrubias y Santo Domingo de Silos (Burgos), Potes, Suances, Comillas y San Vicente de la Barquera (Cantabria), Sallent de Gállego (Huesca), Trujillo (Cáceres), Vielha (Lérida), Santo Domingo de La Calzada (La Rioja), Chinchón y Patones de Arriba (Madrid), Ciudad Rodrigo (Salamanca), Garachico (Tenerife), Calatañazor y El Burgo de Osma (Soria), Oropesa (Toledo), Tordesillas (Valladolid), Mundaka (Vizcaya) o Toro (Zamora). Evidentemente hay muchas otras, pero ponerse a citar todas las localidades de las que tengo referencias de ser lugares dignos de ser visitados y que a buen seguro también cumplen con las condiciones necesarias para ser miembro futuro de la asociación haría muy extenso este texto. Lo que sí que es seguro es que ciudades preciosas como Altea (Alicante), Alcudia (Baleares), Arcos de la Frontera (Cádiz), Priego (Córdoba), Hondarribia y Zarauz (Guipúzcoa), Baeza y Úbeda (Jaén), Ronda (Málaga), Caravaca de la Cruz (Murcia), Carmona (Sevilla) y La Orotava (Tenerife) nunca formarán parte de esta asociación por no ser pueblos, (en España se considera ciudad al núcleo de población superior a 10.000 habitantes), y exceder de los 15.000 habitantes.

Por cierto, el pasado 8 de julio de 2012 se creó en Gordes (Francia) la Federación internacional de las Asociaciones de los Pueblos más Bonitos. Esta federación tiene el nombre de “Los Pueblos más Bonitos de la Tierra” (Les plus beaux villages de la Terre) y está integrada por las asociaciones de Francia, Italia, Valonia, Quebec y Japón. Está previsto en sus estatutos que las nuevas asociaciones nacionales se integren en la federación automáticamente después de cinco años de funcionamiento, por lo que los que ahora son “los pueblos más bonitos de España” acabarán siendo “los pueblos más bonitos de la Tierra”. Una excelente iniciativa para fomentar a aquellas localidades que han cuidado su arquitectura y entorno y han promovido las políticas adecuadas para que ir a visitarlos sea todo un aliciente y una motivación.

Deseoso estoy de poder visitar los pueblos que forman parte de esta asociación y que aún no he visitado, que son cerca de la mitad, para poder disfrutar de su belleza y de su historia. Sin duda, un buen plan para realizar alguna que otra escapada de fin de semana. Al fin y al cabo, y aunque en este caso me refiera a localidades, “los pueblos que olvidan su historia son pueblos sin futuro, pues están condenados sin remisión a repetirla”. (Marco Tulio Cicerón, siglo I a.C., uno de los más grandes autores de la historia romana).

martes, 24 de febrero de 2015

EL HERMANAMIENTO ENTRE CIUDADES

Cuando era niño, en mi ciudad natal se había puesto de moda el ir a visitar la ciudad portuguesa de Miranda do Douro. Cuando sucedió, yo no sabía cuál era el motivo por el que de repente a un gran número de mis conciudadanos les apetecía visitar esta pequeña ciudad cuasi fronteriza que dista unos 250 kilómetros de Aranda. Sin embargo, con el tiempo comprendí que todo esto pudo venir motivado a raíz del hermanamiento surgido entre las dos ciudades que había sido plasmado el 28 de Junio de 1984. La inspiración de dicho hermanamiento fue la de la similitud de nombre entre ambas ciudades, la querencia de entablar un primer hermanamiento por parte de ambas con otra lo más similar posible y el compartir la ribera del Duero, algo que tanto Aranda como Miranda lo llevaban reflejado en su nombre en forma de apellido, (¡qué mejor argumento para ser ciudades hermanas que compartir apellido, partiendo de un padre común, el Duero!), aparte de las diversas actividades de tipo folclórico y cultural que se habían venido realizando conjuntamente en años anteriores. Así se forjó el primer hermanamiento de mi ciudad natal.

Posteriormente, ya siendo estudiantes de Bachillerato, se realizaron continuos intercambios de estudiantes con la localidad francesa de Salon-de-Provence, pues por aquel entonces éramos muchos los estudiantes que cursábamos francés como lengua extranjera ya que no todos los colegios contaban con profesores de inglés. Estos intercambios sirvieron de nexo de unión entre ambas ciudades a lo largo de unos años lo que acabó plasmándose en la firma del protocolo de hermanamiento el día 2 de Mayo de 1992 entre las localidades de Aranda de Duero y Salon-de-Provence.

En Septiembre de 1998, con motivo de las celebraciones en Santa Cruz de Tenerife del bicentenario del fallecimiento del General Antonio Gutiérrez, (originario de Aranda de Duero y que da nombre al principal parque de su ciudad natal), reconocido entre otros logros por haber repelido el ataque de la Marina Británica dirigida por el almirante Horacio Nelson a la isla de Tenerife en 1797, se firmó el protocolo de hermanamiento entre las ciudades de Santa Cruz de Tenerife y Aranda de Duero.

Unos años más tarde, a partir de Eugenio Muñoz, un segoviano que veraneaba en la comarca de La Ribera del Duero y que además era concejal de Frankfurt, ciudad en la que trabajaba, comenzaron a realizarse algunos intercambios con dicha ciudad incluyendo la visita del Orfeón Arandino. A partir de su insistencia en el hermanamiento con alguna ciudad alemana, fructificaron los contactos que gestionó con la ciudad alemana de Langen, próxima al aeropuerto internacional de Frankfurt. Así, después de múltiples contactos, visitas e intercambios, el 17 de mayo de 2006 se firmó el Protocolo de Hermanamiento entre ambas ciudades.

Casi un año más tarde, el 26 de abril de 2007, se firma el Protocolo de Hermanamiento con la ciudad estadounidense de Roseburg (Oregón). Los contactos venían produciéndose desde 2003 a partir de una iniciativa procedente del alcalde de Roseburg. Eso unido a la insistencia por parte de Earl Jones, (dueño de la bodega Abacela Winery), que en diversas visitas a la ciudad promovió los contactos para intercambios de información entre estudiantes de ambas ciudades, derivó en el hermanamiento entre ambas ciudades.

Y el 20 de junio de 2008 se firmó el Protocolo de Hermanamiento con la ciudad francesa de Romorantin-Lanthenay. Este proceso de amistad se inició en 2006, con motivo de una visita de representantes arandinos a Langen, ciudad alemana con la que también está hermanada Romorantin. Los intereses de hacer un hermanamiento a tres bandas como el que tenían en Langen, (Langen-Romorantin-Long Eaton), el interés de Romorantin de hermanarse con una ciudad española y la buena sintonía surgida entre los representantes de ambos municipios permitió que en sólo dos años, a través de recíprocas visitas y tomas de contacto, fructificara la relación en forma de un nuevo hermanamiento.

Además, Aranda de Duero tiene un hermanamiento de cooperación con la ciudad saharaui de Daira de Yderia, que se firmó a medidos de la década pasada y que promueve acciones solidarias con el Sáhara por parte de distintas asociaciones arandinas.

La idea del hermanamiento de ciudades surgió en Europa poco después de la Segunda Guerra Mundial. Existen diversas instituciones que tienen como principal objetivo fomentar estos hermanamientos de ciudades buscando en este hecho una reducción de los riesgos de guerra y sobre todo la realización de vínculos culturales. Sin embargo este concepto ya existía desde la Edad Media cuando en el siglo XIII las villas de la Hansa germánica fijaban lazos indestructibles con sus aliados comerciales. El objetivo de esta idea era aportar a la población europea lazos de unión mayores y promover proyectos en beneficio mutuo, con la idea de superar conflictos comunes. Aunque este concepto es mucho más popular en Europa que en otras partes del mundo, se ha extendido por todos los continentes. Son uniones ideadas para compartir experiencias y proyectos conjuntos sobre asuntos de interés común, que van desde la economía, el medio ambiente o la cultura.

La verdad es que si los hermanamientos entre ciudades sirven realmente para hermanar pueblos, evitar conflictos internacionales y promover los intercambios culturales entre las ciudades involucradas, más allá de las buenas intenciones y de las fotos de las firmas de los protocolos de hermanamiento, bienvenidos sean estos hermanamientos.

martes, 10 de febrero de 2015

LA CUOTA LÁCTEA

Cuando era niño, mi madre siempre cocía la leche antes de que la tomáramos, aunque sólo fuera por precaución. Daba igual qué tipo de leche adquiriera, siempre lo hacía, pues a principios de la década de los 80, la preferencia mayoritaria de los españoles era la leche fresca, bien envasada en bolsa de plástico, bien mediante la adquisición directa a pequeños productores, al igual que sigue sucediendo actualmente en países como Dinamarca, Grecia, Finlandia, Noruega, Suecia, Reino Unido, Irlanda, Austria y Holanda entre otros. Por entonces, ya se comercializaba en España leche ultrapasteurizada o uperisada (UHT) pero aún no se había abierto un importante hueco en el mercado, algo que sí que ocurre actualmente donde el 96% de la leche consumida en España es UHT.

Por aquel entonces, la leche que se compraba mayoritariamente en el barrio era la que distribuía la Granja Ventosilla, próxima a Aranda, y la envasaba en bolsas de plástico de un litro que vendía en los diversos supermercados y tiendas de alimentación de la ciudad. Incluso nos la repartían gratuitamente en los colegios en pequeñas bolsitas de un cuarto de litro debido a diversos convenios con los colegios. El resto se compraba a algún pequeño ganadero que tenía alguna pequeña explotación, por lo que era común ver a gente con una lechera de plástico en la mano yendo a comprar leche fresca. Alguna que otra vez fuimos a comprar leche donde “la Eli” que nos vendía la leche fresca de la docena de vacas que tenía en un pueblo cercano.

Sin embargo, con la entrada de España en la Unión Europa y la regularización del sector lechero en España, esto desapareció y comenzaron a cambiar los hábitos de consumo de forma precipitada. La Granja  Ventosilla comenzó a comercializar su leche en brick, como ya venía haciendo desde hacía años la otra central lechera de la ciudad (Leche Pascual) y, de repente, ya no había ni rastro de las vacas de “la Eli” ni de las bolsas de La Ventosilla.

Esto se debió a que el sector lechero de la Unión Europea había sido regulado desde los años ochenta a través de la imposición de cuotas nacionales de producción láctea a los países miembros. Se introdujo como apoyo a la política económica común para intentar impedir que la producción nacional excediera la demanda de los consumidores, evitar una caída de precios y proteger a los productores locales de cada país miembro. Estas cuotas, una vez fijadas, han intentado equilibrar la producción con la demanda de consumo del país, que ha sido repartida entre los ganaderos nacionales. Éstos han estado obligados a cumplir con ella o se enfrentaban a sanciones económicas en el caso de vender más producto de la cuota de producción asignada. Al entrar España en la Unión Europea, la producción láctea se vio regulada por esta normativa comunitaria, lo que provocó que muchos pequeños productores cesaran su actividad por no querer verse abocados a regularizar su actividad.

Lo que ha venido sucediendo es que, para España, esta asignación de cuotas lácteas nacionales siempre fue perjudicial, limitando las posibilidades de expansión de los principales grupos alimentarios del sector y estrangulando el sector ganadero dedicado a la producción de leche. Este problema que ha tenido España con la cuota láctea vino generado debido a que aceptó una cuota muy inferior a la que debería haber tenido. Esto se debió principalmente a que los ganaderos españoles ocultaron buena parte de su producción real, pues creían que así podrían evitar pagar impuestos, práctica muy generalizada en las épocas franquista y de transición, cuando la “leche negra” se vendía por toda España. Como consecuencia, la cuota fija de producción de España siempre ha sido muy inferior a la demanda de los consumidores españoles. Aunque actualmente se vienen consumiendo en España unos nueve millones de toneladas de productos lácteos cada año, los ganaderos tienen la cuota fijada en unos seis millones y medio de toneladas, (inicialmente eran cinco toneladas y media). Como consecuencia, España debe exportar esa carencia de producción fijada de otros países de la Unión Europea, (principalmente de Francia), que les vende su excedente de producto.

Esa situación, que se ha vivido a lo largo de las últimas décadas, hizo que España pidiera que se le aumentara la cuota fijada. Sin embargo, este aumento de cuotas se realizó a todos los países miembros de forma proporcional y paulatina hasta este año, el 2015, en el cual se eliminarán en su totalidad. Esto ha venido beneficiando a los principales países productores europeos, pues de los 151 millones de toneladas de producción de leche de vaca fijados actualmente en la Unión Europea, a Alemania le corresponden 30 millones y a Francia 26 millones, a Holanda 12 y a Italia algo más de 11.

El caso es que con la supresión de cuotas, que entrará en vigor en este año, se verá la capacidad que tienen los principales grupos lácteos españoles de acaparar más cuota de mercado tanto nacional como internacional, la capacidad productora de los ganaderos españoles para afrontar un mercado sin restricciones y que no cubre la demanda del país, así como la evolución de los precios, puesto que es de prever que la liberación del sector y la restricción de cuotas de producción debería provocar, con efecto cuasi inmediato, una bajada de precios del producto en origen.

El futuro sin cuotas lácteas por lo tanto se presenta incierto. Parece ser que es el sistema de cuotas el causante de las actuales debilidades estructurales en toda la cadena del sector lácteo en España, debido a la discriminación de España con respecto a otros países. Sin embargo, con la liberalización del sector es el momento para ver si realmente este sector está preparado para enfrentarse al mundo, para evitar que el mercado nacional sea copado por las principales potencias lácteas y para poderse abrir cuota internacional en los países emergentes y en Latinoamérica, pues se prevé que la demanda de estos productos siga aumentando en estos países.

Toda una incógnita que se irá resolviendo con el paso del tiempo, el liberar el mercado nacional o el protegerlo, ¿cuestión ideológica, de sistema económico a implantar, de liberalización del mercado o de sentido común? Cada uno suele tener su opinión al respecto, el futuro dirá.

lunes, 19 de enero de 2015

LAS BANDERAS AUTONÓMICAS

En la entrada anterior acerca de la bandera republicana, se hizo repaso al origen de las banderas representativas de España y de los antiguos reinos de Castilla y Aragón. Estas banderas de los antiguos reinos que firmaron la actual España siguen vigentes en las comunidades autónomas que han heredado su historia o que eran originarias de estos reinos. Así la actual bandera de Castilla y León es la misma que diseñó Fernando III en 1230 cuando unificó las banderas de los reinos de Castilla y de León en una sola y las banderas de las comunidades autónomas de Aragón, Cataluña, Valencia y Baleares tienen su origen en la bandera del antiguo reino de Aragón. La de Cataluña es tal cual era la bandera del antiguo Reino de Aragón en su origen, la de Aragón incorpora el escudo del antiguo Reino de Aragón (originario de 1499), la de Valencia incorpora la corona (desde 1449) y la de Baleares incorpora un cuartel con un castillo, tradicional del antiguo Reino de Mallorca.

El resto de comunidades autónomas históricas han ido adoptando las antiguas banderas que representaban a las regiones de las que provienen, mientras que las comunidades autónomas creadas tras los pactos autonómicos de 1981 la idearon o la inspiraron en razones históricas, oficializándose en los respectivos Estatutos de Autonomía.


La bandera asturiana surge de la leyenda de Don Pelayo. Se dice que esa fue la bandera que enarboló en el siglo VIII cuando derrotó a los musulmanes en la batalla de Covadonga. Lo cierto es que esa fue la bandera que utilizó la Junta General del Principado de Asturias durante la invasión napoleónica cuando se declaró soberana y creó un ejército para responder a los invasores, la de la Cruz de la Victoria en amarillo sobre fondo azul.

La bandera autonómica de Navarra viene usándose como símbolo del territorio desde 1910. Fue diseñada por Arturo Campión, Julio Altadill y Hermilio de Olóriz a partir del estandarte real navarro, aunque ya los soldados del rey Carlos II de Navarra portaron una bandera de fondo rojo a mediados del siglo XIV.
 
La bandera autonómica de Cantabria tiene su origen el siglo XVIII cuando los barcos cántabros ondeaban la bandera blanquirroja tal y como queda reflejado en la concesión del título de ciudad a Santander en 1755. A partir de entonces pasó a ser la bandera provincial y en el estatuto de autonomía de 1981 se oficializó como bandera autonómica.

La bandera autonómica de Galicia procede del sector naval. Nació durante el siglo XIX inspirándose en la bandera de la Comandancia Naval de La Coruña. Originalmente esa bandera naval era la cruz de San Andrés, (una cruz diagonal azul sobre fondo blanco), pero en 1891 fue modificada para evitar confusiones con la bandera de la marina imperial de Rusia, suprimiendo uno de los brazos de la cruz.

La bandera autonómica del País Vasco fue creada en 1894 por los hermanos Luis y Sabino Arana, éste último fundador del PNV. En un principio sólo identificaba al territorio de Vizcaya aunque en 1936 fue declarada oficial por el Gobierno de Euskadi. Sobre fondo rojo (como el fondo del escudo de Vizcaya) se superponen la cruz verde de San Andrés y la cruz blanca de Dios, símbolo de la fe cristiana de los vizcaínos.

La bandera autonómica de Andalucía fue diseñada por Blas Infante y adoptada como tal en la Asamblea de Ronda (primera asamblea regionalista andaluza) celebrada en 1918. Inspirada en una manifestación reivindicativa de unas mujeres de Casares, fue justificada como que el verde era el color de los Omeya y el blanco era propio del imperio almohade y representaban a dos de las épocas de mayor esplendor de un poder político en Andalucía.

La bandera autonómica de Canarias es una adaptación del diseño creado en 1961 por el movimiento Canarias Libre, que unió los colores de las banderas de las provincias marítimas de Tenerife y Gran Canaria utilizando franjas verticales siendo originalmente la franja azul el doble de ancha que la amarilla y la blanca. Diseñada originalmente por Carmen Sarmiento, Jesús y Arturo Cantero, en 1982 se igualó la anchura de las tres franjas, pasando a ser oficial.

La bandera autonómica de Extremadura aparece por primera vez en las reivindicaciones autonomistas que se extendieron por todas las zonas de España tras la muerte del dictador Francisco Franco. Son varias las personas que se han atribuido su autoría, aunque según varias publicaciones oficiales los colores elegidos son el verde por el emblema de la Orden de Alcántara, el blanco por el pendón real del Reino de León, (repobladora de la región) y el negro por el estandarte de los reyes aftásidas del Reino de Badajoz.

Las restantes banderas fueron diseñadas por encargo político, a partir de la configuración del actual mapa autonómico. Así la bandera autonómica de Madrid fue creada por el diseñador José María Cruz Novillo, la de Murcia fue diseñada por una comisión integrada por los historiadores Juan Torres Fontes y José María Jover Zamora y los senadores Ricardo de la Cierva y Hoces y Antonio López Pina, la de Castilla-La Mancha fue diseñada por el heraldista Ramón José Maldonado y Cocat y la de La Rioja lo fue por el heraldista José María Oria de Rueda, por encargo del Colectivo Riojano, (un grupo de universitarios residentes en Madrid), que fue quien la popularizó. En 1995 se promulgaron los Estatutos de Autonomía de Ceuta y Melilla y ambas ciudades mantuvieron la bandera que representaba a cada ciudad.

Éstas son las historias del origen de las diferentes banderas autonómicas españolas. Esas banderas que para algunos son la representación de lo que debería ser su país por razones históricas o identitarias más o menos claras y que para otros no es más que el icono representativo de su región. Banderas que, al fin y al cabo, representan de forma más local a los territorios en los que se dividió el país a partir de la Constitución de 1978.

viernes, 2 de enero de 2015

LA BANDERA REPUBLICANA

Recuerdo cuando la abuela de Mayka hablaba acerca de la bandera republicana en la época en la que gobernaba el PSOE con José Luis Rodríguez Zapatero a la cabeza. Ella la denominaba como la bandera morada y hablaba barbaridades acerca de un hipotético retorno de dicha bandera y de lo que representaba, a partir de la legislación de la Ley de Memoria Histórica. Por aquel entonces la abuela de Mayka llevaba varios años siendo octogenaria y su vida había transcurrido en un pequeño pueblo castellano donde, como en la gran mayoría de estos pequeños pueblos, la gente estaba mayoritariamente adaptada en mayor o menor medida al régimen franquista y todo lo adverso a éste era hostil.
 
Por su ideología, entendía el temor que podía tener a vivir en un país en el que se gobernase en contra de sus deseos, pero que una castellana descargase toda su rabia contra el color morado de la bandera republicana me parecía más que curioso, puesto que la franja morada de la bandera republicana es la denominada franja morada de Castilla.

El diseño actual de la bandera española data de 1785. Hasta entonces la bandera nacional era blanca con el aspa de Borgoña impresa de esquina a esquina, (lo fue amarilla desde el reinado de Felipe II hasta la llegada de Felipe V). Como esta bandera era utilizada por otros reinos europeos de influencia borbónica, Carlos III decide cambiarla para evitar confusiones en la armada naval. A partir de las doce propuestas que le presentó el Secretario de Estado Antonio Valdés y Fernández Bazán, escogió el primer modelo, (la actual “rojigualda”), inspirada en los colores de la bandera del antiguo Reino de Aragón, por su gran visibilidad. El cuarto modelo de la ilustración fue el seleccionado para la bandera mercante.



Este diseño ha sido el oficial a excepción del periodo de la Segunda República en el que se incorporó la franja morada, dejando las tres franjas del mismo tamaño. La inclusión del tercer color buscaba el reconocimiento al pueblo de Castilla como parte vital de un nuevo estado, bajo el supuesto de que los colores rojo y amarillo representaban a los pueblos de la antigua Corona de Aragón.

Lo curioso de la adopción del morado como representación de la bandera castellana, es que se basa en cierta imprecisión. Originalmente, la bandera de Castilla nace en la segunda mitad del siglo XII. Se trata de un castillo de tonalidad dorada impreso sobre fondo rojo carmesí o rojo grana. Esta selección pudo estar determinada por la heráldica de la esposa de Alfonso VIII de Castilla, la reina Leonor Plantagenet, (hija de Enrique II de Inglaterra), por lo que el origen de la bandera castellana estaría inspirada en el escudo de Inglaterra de la época. La confusión entre el color carmesí y el morado se debería a la tonalidad que adquiere el color carmesí con el paso del tiempo cuando está impreso en paños viejos o desgastados. En la actual bandera de Castilla y León, que data de 1230 cuando Fernando III unifica las banderas de los reinos de Castilla y de León en una sola, es el color rojo el que aparece en los cuadrantes superior izquierdo e inferior derecho dedicados a Castilla. Los otros dos cuadrantes los ocupa la bandera del antiguo Reino de León, originaria de la primera mitad del siglo XII cuando reinaba Alfonso VII.

Con respecto a la bandera del Reino de Aragón, a la que se atribuía que representaban las otras dos franjas de la bandera republicana, su origen está en las armas de linaje de los reyes de Aragón, conocido en la Edad Media como "signum nostri". Inicialmente fue un emblema familiar que posteriormente, al ser utilizado por los reyes de Aragón, pasó a ser el símbolo del reino. El primer testimonio es un emblema heráldico de Alfonso II en un sello de 1186.

Incluso el escudo republicano también hizo un guiño al antiguo reino de Castilla, ya que sustituyó la corona real por un castillo de cuatro torres.

A pesar de que aún haya gente que difame acerca de esa bandera, la republicana, lo cierto es que dicha bandera representa un periodo democrático del país donde hubo gobiernos de izquierdas y de derechas, donde el Jefe del Estado era también un cargo electo y que sólo pudo ser derrocado a golpe de fusil, a partir de un golpe de Estado y una sublevación militar que sumió a España en la pobreza y en la etapa más negra de su historia como país.

Por cierto, aunque a muchos les pueda irritar, la bandera republicana es legal, no así la simbología franquista.


jueves, 18 de diciembre de 2014

LOS ERRORES COMUNES DEL CASTELLANO

Tiene fama Valladolid de ser la zona del mundo donde mejor se habla castellano, sin embargo es una zona laísta y leísta, como casi toda Castilla, Cantabria y Madrid. Reconozco que, por mi origen, me cuesta emplear correctamente estas formas y no caer en errores propios de leístas y mucho menos aún de laístas.

El laísmo es el empleo de las formas “la” y “las” del pronombre ella para dativo en función de objeto indirecto para referentes del género femenino, en lugar de las formas estándar "le" y "les". La lengua castellana mantiene la antigua declinación latina y el uso de los casos latinos en los pronombres personales, mientras que la evolución de la lengua castellana tiende a la eliminación total de los casos latinos. Las variantes laístas han profundizado en esta tendencia y neutralizan la diferencia entre el complemento directo (acusativo) y el complemento indirecto (dativo) en favor de la distinción de género. El “le” como complemento indirecto es ambiguo y para eliminar dicha ambigüedad se utiliza un segundo pronombre con preposición: “Le dije, a él/ella”. Por lo tanto, el deseo de matización del género por parte del hablante propicia su uso incorrecto.

El leísmo es el empleo de las formas “le” y “les” para el complemento directo cuando el pronombre representa a personas, es decir, es la sustitución de los pronombres personales “lo” y “la” por “le” en la posición de complemento directo y en los verbos que tradicionalmente rigen el caso acusativo, (también llamados verbos transitivos), siendo el más frecuente y extendido para el caso singular masculino y personal, (el único admitido, aunque no recomendado, junto con el leísmo de cortesía y de contacto). Cabe destacar que dos literatos de la talla de Miguel Delibes o Gonzalo Torrente Ballester han sido reconocidos leístas.

Existe un tercer error relacionado con ambos. Es el loísmo y es la  sustitución del pronombre personal "le" (que representa generalmente al objeto indirecto) por "lo". Este fenómeno está considerado como vulgarismo por la R.A.E. y es un error en el que se puede llegar a caer cuando se está intentando corregir el leísmo.

Otro error localizado principalmente en Euskadi, La Rioja y la parte Oeste de Castilla y León, es conjugar mal el tiempo verbal en las oraciones condicionales, utilizando el Condicional Simple o Compuesto en lugar del Pretérito Imperfecto o Pluscuamperfecto de Subjuntivo, utilizando formas incorrectas como “si sería” en lugar de “si fuese”, conocido como prótasis del Condicional Simple o Postpretérito. En la zona de Madrid es frecuente el uso incorrecto del imperativo singular del verbo ir, (“ves” en lugar de “ve”), y en los casos más extremos también con los verbos dar, caer o traer. Y en Andalucía se sustituye “usted/es” por tú/vosotros, conjugándolo en segunda persona en lugar de en tercera, (“ustedes estáis” en lugar de “ustedes están”).

Deslocalizando errores, el dequeísmo es bastante común en todo el país. Consiste en la utilización no normativa de la preposición "de" junto a la conjunción "que" en oraciones sustantivas (de objeto directo). Es un anacoluto (un cambio repentino en la construcción de la frase que produce una inconsistencia) que deriva del cruce de dos estructuras sintácticas, la de complemento directo y la de una oración subordinada. A partir de este error suele surgir el contrario, el “queísmo” o “dequefobia”, que consiste en no utilizar la preposición “de” delante de una frase subordinada que comienza por “que” cuando es necesaria por miedo a caer en el dequeísmo.

También son bastante comunes errores como añadir una “s” al final de la segunda persona del singular del pretérito indefinido, (“vinistes” o “acabastes” en lugar de “viniste” o “acabaste”), dar órdenes en infinitivo en lugar de en imperativo plural, (“ir”, “venir” o “acabar” en lugar de “id”, “venid” o “acabad”), terminar los participios de los verbos de la primera conjugación en “-ao” o “-au” en lugar de en “-ado”, utilizar determinantes masculinos delante de sustantivos femeninos que comienzan por “a” tónica (“este agua”, “ese águila” en lugar de “esta agua”, “esa águila”), pronunciar las palabras terminadas en /d/ como /z/, pronunciar la /s/ como /z/ (ceceo), la /z/ como /s/ (seseo) o la elle como “y” (yeísmo), conjugar incorrectamente el verbo satisfacer, (que se conjuga como el verbo hacer), o el Pretérito Perfecto Simple de los verbos andar, caber y los terminados en –traer (atraer, retraer, retrotraer, sustraer y traer) y –ducir (aducir, conducir, inducir, seducir, producir, reproducir, seducir y traducir), modificar el acento de ciertas palabras como apoplejía, avaro, caracteres, cuadriga, electrólisis, espécimen, fluido, libido, retahíla o zenit, entre otras muchas, o pronunciar mal ciertas palabras como taxi, espurio, croqueta, tortícolis, trastorno, prejuicio, barajar, idiosincrasia, sarpullido, ineptitud, esparadrapo, helicóptero, fortísimo, popurrí, pobre, restricción, mahonesa/mayonesa, así como las formas verbales “viniste” o “haya”, entre otras muchas, por citar las más frecuentes.

Otros errores se basan en ciertas concreciones. Así, “detrás mío, tuyo o suyo” es incorrecto pues los adverbios de lugar sólo pueden ir seguidos por una preposición y un pronombre personal (detrás de mí, de ti, de él) nunca por un pronombre posesivo. Completamente gratis es incorrecto, puesto que nada es parcialmente gratis. “Más mejor” y “más mayor” son incorrectas por redundancia, (salvo que sea un adjetivo en grado positivo). El verbo “preveer” no existe, es un engendro producto de la mezcla de los verbos prever y proveer. El gerundio de posterioridad es incorrecto, puesto que el gerundio expresa simultaneidad o anterioridad respecto a la acción del verbo principal de la frase. Valorar positivamente es una redundancia y valorar negativamente es un oxímoron, porque cuando se valora ya se está reconociendo el valor o mérito de algo o alguien.

Hay otros errores frecuentes como son las construcciones “en base a” y el galicismo “sustantivo + a + infinitivo”, ciertas redundancias repetitivas (pleonasmos) y ciertas locuciones latinas (la alma máter, grosso modo, statu quo, motu proprio, cum laude…) que se utilizan de forma incorrecta, aunque mucho me temo que la RAE acabe dando cabido a dichas formas incorrectas pues, al fin y al cabo, ya reconoció con anterioridad engendros como almóndiga, arrascar, asín, hacera, interromper, madalena, perene, podrirse, pretensioso, prolífero, rencontrar, rosalera, setiembre, somnámbulo, soñolencia, trasgredir, ubiquidad, vagamundo, ovio, vapular o zabullirse, entre otras.


Pensándolo bien, con estos antecedentes y aunque alguien me pueda tildar de vulgar, el leísmo y el laísmo son errores que de ser incorporados como norma modernizarían el idioma, pues es más lógico utilizar el pronombre en su forma de género que en función de su evolución desde el latín como pasa en algún otro idioma de origen latino y en inglés, por citar algún que otro ejemplo. Se convertiría así en una lengua más precisa y moderna, aunque ahora nos suene mal.

jueves, 4 de diciembre de 2014

LA NIEBLA ATMOSFÉRICA

Valladolid, en invierno, lo tengo asociado a la niebla. Recuerdo que en mi primer año de Bachillerato, que lo cursé allí, la práctica totalidad de la temporada invernal estuvo marcada por una permanente niebla que aparecía según caía la noche y que no desaparecía hasta bien entrado el día. Incluso tuvimos bastantes días en los que la niebla nunca desapareció.

En esos días de invierno, solía bajar yo solo al patio del colegio, aprovechando la entrada de la noche, con el balón de baloncesto a tirar unos tiros a canasta y a hacer jugadas imaginarias, para evadirme un rato de la eterna compañía de mis compañeros y acompañarme de esa cortina de partículas de agua en suspensión. Era la forma que tenía de desconectar de las clases, las horas de estudio y las diversas actividades a las que estábamos obligados. Alguna que otra vez, la niebla era tan espesa que desde una canasta no se alcanzaba a ver la otra y eso que un campo de baloncesto tiene una longitud de unos 26 metros. Tras ese año, no volví a vivir en Valladolid hasta la época universitaria, (cuatro años después), pero durante ese periplo de algo más de seis años, aunque la niebla solía aparecer en muchos días de invierno, ya no era omnipresente como cuatro años atrás. La verdad es que no recuerdo haber visto una niebla tan densa, y eso que en mi ciudad natal la niebla es un fenómeno muy frecuente en invierno, hasta mi segunda estancia en la ciudad china de Chongqing, (por razones de trabajo), donde estuve casi un mes sin ver el suelo desde la ventana de mi habitación sita en la planta 20 del hotel donde nos alojábamos. Curiosamente, estas tres localidades citadas están ubicadas en un valle fluvial donde se produce la desembocadura de un afluente en la misma ciudad. En Chongqing, el río Yangtsé recibe las aguas del río Jialing; en Valladolid, el río Pisuerga recibe las aguas del río Esgueva y en Aranda, el Duero recibe aguas de los ríos Arandilla y Bañuelos.

En general, en tierras de Castilla, la niebla es un fenómeno bastante presente en las temporadas más frías del año en forma de bancos aislados. Esto se debe a que la orografía de Castilla es la de una meseta, es decir, una llanura extensa situada a cierta altitud sobre el nivel del mar, en este caso entre 600 y 800 metros, y que en la submeseta norte, (Castilla y León principalmente), toda la cuenca del Duero ha erosionado el terreno creando sucesivos valles de gran amplitud, separados por extensos páramos. Por ello es frecuente la presencia de la conocida como niebla de valle que se forma, tal y como su nombre indica, en los valles, normalmente durante el invierno. Es el resultado de la inversión de temperatura causada por el aire frío que se asienta en el valle y el aire caliente que pasa por encima de éste a lo largo de los páramos. Se trata básicamente de niebla de radiación confinada por un accidente orográfico y puede durar varios días si el tiempo está calmado, pues se forma normalmente en situaciones anticiclónicas en invierno.

En el caso de las ciudades citadas, aparte de la niebla de valle, que sería la más presente, se puede encontrar la presencia de niebla de vapor que se da cuando el aire frío se mueve sobre aguas más cálidas. El vapor del agua entra en la atmósfera por procesos de evaporación y la condensación se da cuando se alcanza el punto de rocío. Este suceso es común al final del otoño y principio del invierno y se necesita de importantes masas de agua.

Según la Organización Meteorológica Mundial, la niebla atmosférica es la suspensión de gotas pequeñas de agua en el aire, normalmente de tamaño microscópico, que reduce la visibilidad horizontal en la superficie terrestre a menos de 1 km. Si la visibilidad es de entre uno y diez kilómetros, se denomina neblina. Para que se forme niebla, de la naturaleza que sea, la humedad relativa ha de alcanzar el 100% y la temperatura del aire ha de bajar del punto de rocío del agua, lo cual causa que el agua se condense. Aparte de las ya comentadas nieblas de valle y de vapor, existen otros cinco tipos de niebla. La niebla de radiación que se da nada más anochecer en otoño en zonas templadas, la niebla de advección que se suele dar en la costa cuando masas de aire cálido se encuentra con masas de agua o tierras frías, la niebla de precipitación que se produce cuando llueve y el aire bajo las nubes se halla relativamente seco, la niebla de hielo que se forma en las zonas congeladas y la niebla de ladera que se forma cuando el viento sopla contra la ladera de una montaña condensándose la humedad al ascender en la atmósfera, motivo por el que las cumbres montañosas aparecen nubladas.

La niebla es un precioso fenómeno que ha dado fama a ciudades como Londres o San Francisco, aunque las cuatro veces que he visitado Pekín me encontrado con niebla más o menos densa. El caso de Londres se debe a la fama de personajes de ficción como Sherlock Holmes, Jack el Destripador o Dr. Jekyll y Mr. Hyde, que convivían con la niebla londinense en sus aventuras literarias. Sin embargo, esta niebla tenía su origen en la combustión del carbón que se utilizaba como fuente de energía y para la calefacción de los hogares. En invierno de 1952, a partir de que Londres se quedara paralizada durante cinco días por una densa niebla de humo que mató a más de cuatro mil personas, el Gobierno británico prohibió la combustión de carbón y Londres dejó de ser una ciudad con niebla. El caso de San Francisco es diferente, ya que allí la presencia de niebla en verano es permanente. El origen de la formación de esta espesa niebla estival se debe a que el aire cálido y húmedo del océano Pacífico se abalanza sobre la corriente fría de California que fluye desde Alaska hacia el sur paralela a la costa. Este aire caliente y húmedo se enfría desde abajo, su humedad relativa aumenta y el vapor de agua se condensa a medida que avanza a través de la bahía o de la tierra formando la niebla de advección que provoca que los veranos de San Francisco sean secos y nada calurosos. De ahí que el escritor y humorista Mark Twain dijera que el invierno más frío que había pasado fue un verano en San Francisco.

La verdad es que gracias a la niebla me he encontrado con preciosas estampas como alguna que otra noche en París por los bohemios barrios de Butte-aux-Cailles, de Mouffetard o de Montmartre o alrededor de cualquiera de sus más célebres monumentos, he podido visualizar Curiel desde la montaña de enfrente y ver su castillo flotando por encima de las nubes, disfrutar de preciosas noches repletas de niebla en los cascos históricos de ciudades como Burgos, Santiago de Compostela, Madrid, Salamanca, Palencia, León, Cáceres, Toledo, Zamora, Pamplona o Segovia, de estar en el Teide por encima de la masa nubosa y recorrer la punta de Anaga (Tenerife) casi a tientas, aparte de diferentes rutas de montaña y de muchas noches en las tres ciudades que ya nombré al principio, (Valladolid, Aranda y Chongqing), entre las más significativas que ahora me han venido a la cabeza.


La niebla no deja de acompañarnos en agradables momentos, aunque los tengamos que disfrutar bien abrigados.